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Rendición de cuentas de Luis Abinader: ¿Promesas cumplidas o desafíos pendientes?

Por Ruth Salcedo


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Como cada 27 de febrero, el presidente de la República Dominicana, se dirige a la nación para rendir cuentas sobre su gestión, el actual presidente Luis Abinader, no es una excepción.

Este discurso no es solo una formalidad constitucional, sino un termómetro que mide el avance o estancamiento de las promesas hechas a la ciudadanía. La pregunta que muchos se hacen es: ¿ha cumplido Abinader con lo prometido o seguimos a la espera de cambios profundos?

Desde que asumió el cargo en 2020, Abinader se ha proyectado como un mandatario comprometido con la transparencia y la modernización del Estado. En sus discursos anteriores, ha enfatizado la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento de la economía y la inversión en infraestructuras clave. Sin embargo, aunque ha habido avances, algunos sectores consideran que persisten los desafíos.
Uno de los aspectos más esperados en esta rendición de cuentas es el tema económico.

Si bien el crecimiento del PIB ha sido constante y la inversión extranjera se mantiene en niveles aceptables, la inflación y el alto costo de la vida siguen afectando a la población. En los mercados y supermercados, los ciudadanos se quejan de que el dinero no rinde como antes, lo que pone en duda la eficacia de la de estabilidad económica.

En cuanto a la seguridad social y laboral, el gobierno ha planteado reformas significativas, pero muchas de ellas aún no han sido implementadas. La salud pública, por ejemplo, sigue siendo un reto, con hospitales saturados y un sistema que necesita modernización urgente.

Si bien la construcción de infraestructuras, como carreteras y proyectos turísticos, ha sido un punto fuerte de la administración, la percepción de los ciudadanos sobre la seguridad y el acceso a servicios básicos sigue siendo un reto pendiente. ¿Podrá Abinader presentar un balance que convenza a los dominicanos de que su gobierno va por buen camino?

En definitiva, la rendición de cuentas de este año es crucial. No tan solo porque es una oportunidad para evaluar la gestión, sino porque también marca la pauta para el futuro del país. Los dominicanos esperan respuestas claras, menos promesas y más acción.