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Redes sociales, caldo de cultivo de productos sanitarios dudosos

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Pedro Angel

 

El Pregoneoro, Santo Domingo.- Las redes sociales se han convertido en el caldo de cultivo de la comercialización de productos de salud sin la debida autorización sanitaria, aseguraron médicos especialistas en un webinar de la Federación Centroamericana y del Caribe de la Industria Farmacéutica (FEDEFARMA).

Advirtieron que la expansión de las ventas digitales y las redes sociales han facilitado la distribución de productos sin trazabilidad ni controles sanitarios adecuados.

Alertaron que los medicamentos falsificados pueden provocar fallas en los tratamientos, resistencia antimicrobiana, intoxicaciones y complicaciones graves en pacientes, especialmente aquellos con enfermedades crónicas u oncológicas.

En el webinar “Informar para proteger”, Virginia González y Manuel Larragoity-Muriente destacaron que la comercialización ilegal de medicamentos constituye un problema multifactorial, influenciado por factores económicos, sociales, institucionales y tecnológicos, además de estar relacionado con la evasión fiscal y posibles vínculos con estructuras del crimen organizado.

Identificaron entre los productos más vulnerables al contrabando, falsificación y adulteración se encuentran los antibióticos, analgésicos, suplementos, vitaminas y medicamentos utilizados para tratar enfermedades crónicas.

Dijeron que la práctica ilegal genera pérdidas fiscales y limita recursos que podrían destinarse al fortalecimiento de los sistemas de salud.

Observaron que las redes criminales pueden obtener una parte importante de sus ingresos mediante actividades vinculadas con la falsificación y el contrabando de medicamentos.

Entre los principales desafíos identificados en el tema citaron los vacíos legales, la falta de coordinación entre instituciones, la poca conciencia ciudadana y las limitaciones para supervisar el comercio digital.

Plantearon fortalecer la regulación, implementar sistemas de trazabilidad electrónica, crear unidades especializadas de vigilancia, utilizar herramientas tecnológicas como códigos QR y blockchain, mejorar el monitoreo de plataformas digitales, desarrollar campañas educativas y reforzar la cooperación regional para combatir esta problemática.