La tiró caliente

Quique Antún no le suelta el guante a Luis Abinader

El Pregonero
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Cuando Federico Antún Batlle habla de transparencia, no lo hace con pañitos tibios ni frases de campaña. El presidente del Partido Reformista Social Cristiano, aliado del PRM y Luis Abinader en las elecciones pasadas, fue directo al pecho: la transparencia no se mide por informes bonitos ni por discursos bien ensayados, sino por cómo se administran —o se malgastan— los cuartos del pueblo.

Y ahí está el punto que quema. Porque en este país ya estamos cansados de funcionarios que hablan de “ética” de día y permiten el despilfarro, el clientelismo y los contratos inflados de noche. Quique lo dijo claro: el desfalco no nace solo, se cultiva con supervisión floja, controles débiles y jefes que miran para otro lado mientras sus subalternos hacen fiesta con el presupuesto.

Aquí nadie puede hacerse el loco. Dirigir es supervisar, auditar, corregir y sancionar. El que no controla, es cómplice por omisión. Y eso, como bien señala Antún, termina siendo tan dañino como robar con las propias manos.

También le dio donde duele: el uso político de los recursos públicos. Fondos asignados “a dedo”, gastos sin lógica, proyectos mal concebidos y una administración convertida en herramienta electoral. Todo eso erosiona la confianza ciudadana y debilita el Estado. Después se preguntan por qué la gente no cree en nadie.

Quique plantea algo simple, pero poderoso: cada peso debe tener una razón clara y un objetivo real. La eficiencia no es solo técnica, es un acto ético. Y la rendición de cuentas no es una amenaza, es una obligación moral.

En buen dominicano: Quique no le suelta el guante a Abinader. ¿Será que no le ha cumplido?