Opinión

¿Quiénes siguen el legado del profesor Juan Bosch?

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Por: Luis Manuel de Peña /Abogado


En1939 nació en la Cuba de José Martí y Fidel Castro Ruz, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que conduciría al pueblo dominicano por el camino de la democracia. El cual descolló y ganó en las primeras elecciones democráticas, celebradas el 20 de diciembre de 1962 en la República Dominicana; siendo su candidato y presidente el profesor, Juan Bosch, quien derrotó en las urnas a la Unión Cívica Nacional y a su presidente el Dr. Viriato Fiallo.

Fueron las primeras votaciones libres en 31 años, porque el pueblo vivió ese lapso bajo el mando dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo, el cual fue bajado del solio presidencial al ser ajusticiado el 30 de mayo de 1961, mientras se dirigía a San Cristóbal en su Chevrolet Bel Air.

Una vez el profesor Bosch tomó posesión, el 27 de febrero de 1963, se procedió a reformar la Constitución dominicana que sería la más democrática, liberal y garantista de su época. Lo que provocó una pugna entre trujillistas, opositores, conservadores y militares contra el Presidente, hasta que esos serviles de los «Estados Unidos» lograron dar el Golpe de Estado del 25 de septiembre del mismo año y, a su vez, se instalarse en el Palacio Nacional a través del Triunvirato.

Ese revés fraguó la Revolución Constitucionalista del 24 de abril de 1965, la cual se convirtió en ‘Guerra Patria’ cuando intervino la infantería de la marina de los Estados Unidos el 28 de ese mes. El pueblo dominicano levantado en armas pedía ―que Bosch regresara a la presidencia y la Constitución del 63―. No fue posible retornar al gobierno de Bosch, pero sí, a su Constitución y más avanzada, el 26 de enero de 2010.

El vacío de poder, fue aprovechado por la Organización de Estados Americanos (OEA) que en principio fue enfrentada por el coronel Francisco Alberto Caamaño, pero ésta al final logró controlar la política y las elecciones en la República Dominicana y dejar en la presidencia al Dr. Joaquín Balaguer, en 1966. Quien gobernó con mano de acero durante 12 años, llenando las casas de los jóvenes más aguerridos de cruces y llantos de las madres. De ese episodio del 66, el profesor Bosch dijo que “En muchas partes de América hay expertos en fraudes electorales y los hay en los Estados Unidos”.

Además, para Bosch “Una presidencia ganada con trampas y sin escrúpulos, será la puerta de entrada de una dictadura, pues quien hace cualquier cosa (…) para ser Presidente, hará después cosas peores para mantenerse en el poder”.

Una vez el PRD quedó en la oposición, los inexpertos políticos se opusieron a las ideas del profesor que consistían en formar a su cúpula y las bases del partido en cuadros, a través de círculos de estudios para poder enfrentar al gobierno con una sola dirección. Esos ineptos no creían en ningún método, pues solo estaban interesados en llegar al poder. Por lo que, empezaron a presionar a Bosch hasta provocar su salida de esa organización política.

El plan le funcionó. En 1973 el maestro abandonó el PRD y pasó a fundar el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con un puñado de jóvenes para seguir la obra del patricio, Juan Pablo Duarte. Esa organización política llegó al poder 22 años después de su fundación, con Dr. Leonel Fernández como presidente de la República, al ganar las elecciones de 1996.

El PLD gobernó sus primeros años con hombres y mujeres de la más alta distinción humana. Pero el tiempo y la acumulación de poder ha sumergido a sus miembros en la embriaguez, hasta convertir a quienes se hacen llamar herederos de don Juan, en simples cortesanos y monarcas sin corona. Pues, a la vista se observa ellos han dejado a un lado, los valores y principios que les enseñó su maestro y guía.

Los años juzgan a los hombres. Por lo que es propicio acudir al poema de Nicanor Parra: El hombre contemporáneo, el cual dice ―Cayó en la trampa, sólo le quedan siete caminos, ninguno de los cuales conduce a Roma―. Siguiendo el verso, el profesor Juan Bosch, decidió renunciar a esos caminos que inició con tanto sacrificio en 1939 y 1973, y seguir por la llanura de la honestidad, para no caer preso ni manchar su imagen con la ceguera del poder que tanto daño les hace a los hombres débiles de hoy.

De ahí que, para extender el legado del profesor se necesita revisar su trayectoria política y humana. Porque fue un hombre que no se dejó corromper por cargos públicos ni por las distinciones momentáneas.

Quien tenga el valor de continuar su legado debe mirar más allá de los símbolos de un partido político, el puesto público y la riqueza que se acumula sustrayendo fondos públicos que deben ser utilizados para servirle al pueblo desde la administración pública.