República Dominicana está a nada de medallas de oro en las olimpiadas, ya ha clasificado para plata y bronce e incluso quienes han perdido, no lo han hecho de un todo, clasificamos entre los primeros 10 mejores del mundo en disciplinas en las que ni siquiera éramos conocido hasta la fecha.
Lo triste es que exceptuando tal vez Marileydi la mayoría de nuestros deportistas en vez de ser el ejemplo para nuestros jóvenes, son grandes desconocidos y eso debería de cambiar.
Siendo honestos volverlos los paradigmas a seguir es ponerles una carga adicional que ellos no están pidiendo y ciertamente no necesitan sabiendo como sabemos lo difícil que es llegar a ser un deportista de alto rendimiento de éxito, pero precisamente por eso, son nuestra mejor baza, jóvenes carenciados, hijos de inmigrantes en algunos casos, que han tenido que romper corozo como se dice popularmente y aún así, con todo en contra hoy se pueden parar entre los mejores del mundo ondeando nuestra bandera.
El mensaje sería claro , si ellos pueden, el resto en cualquier rubro también y en un país donde parte de la población sueña con irse del país, descorazonados y sin esperanza, necesitamos mostrarle que desde aquí, su tierra pueden alcanzar la estrella que deseen.
Pero sembrar eso en el imaginario popular no lo harán nuestros héroes deportivos, debería ser una estrategia conjunta de la sociedad en pleno, hay por banal que parezca hacerlos deseables, darle el glamour necesario como para que el resto quiera emularlos y no solo a ellos, tenemos jóvenes y no tanto siendo estrellas en el espectáculo, en las ciencias, en el arte etc., ellos deberían ser los que llenes nuestras páginas, y eso, lamentablemente no se consiguira de manera orgánica y es algo que necesitamos desesperadamente , eso, si no queremos que influencers meneando la chapa, enseñando hasta donde no da el sol, golpeándose y demás sigan siendo la referencia social de los dominicanos.



