Si algo nos representaba incluso como paÃs, era nuestra solidaridad, nuestra alegrÃa sana, nuestra empatÃa, nuestra generosidad, nuestro don de gente, nuestra capacidad de dar la mano y ayudar sin importar riesgo al prójimo, sin embargo, cada dÃa más el individualismo, la ambición, el brilleteo y hasta el miedo nos arropa y nos impide ayudar.
En cada caso que se viraliza la mayorÃa de la gente prefiere grabar a actuar y si hay un caso que muestra al desnudo hasta donde hemos llegado es el de Esmeralda, un caso que da tela para cortar en demasÃa, esa niña pasó por varios sitios dejando una estela de sangre a su paso, visible, era una adolescente que sin los filtros de Tik Tok era una niña que andaba con un adulto sangrando por el mundo y nadie absolutamente nadie hizo la más mÃnima denuncia.Â
Algo anda mal, porque por miedo se puede entender que no intervengan, pero al menos una llamada 911, pero nada pasó, y la joven sangró por todas partes ante la mirada indiferente de todo el mundo.
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