Por Abril Peña
El caso de la niña Liz Maria Sanchez la niña de 9 años violada y asesinada por el panadero Sterling Francisco Soriano, ha consternado a toda la comunidad del Ensanche Isabelita y la sociedad en sentido general.
Lo peor es que estos casos se hacen cada vez más comunes o mejor dicho siempre han existido lo que no sucede tan a menudo es que termine con la muerte de la vÃctima.
Las cifras de violaciones de menores son de espanto, en el año 2019 se realizaron 2999 denuncias y esas fueron las que se denunciaron se estima que las que nunca llegan a saberse son muchas más, la cifra por dia deberia de hacer que cerremos el paÃs y votemos la llave: 6 niños por dÃa.
LiZ no tuvo esa suerte, pero tal vez sirva para visibilizar algo que todos sabemos que sucede pero nadie hace nada, exactamente lo que sucedió en su caso. Según denuncias de los vecinos e incluso comentarios de la misma madre Liz recibÃa regalos de su asesino, ese dia fue a recibir un celular y le dijo a su madre que seria el ultimo regalo que recibirÃa,.. su madre se lo permitia, que tan usada puede estar una niña tan pequeña para ver como normal el tipo de situaciones que al parecer estaba enfrentando?
Se rumora que comentó a su familia que Soriano se masturbaba al frente de ella, al parecer andaba por el barrio hasta altas horas de la madrugada, y estaba en contacto con hombres desde los 6 años… todo mundo lo sabÃa y nadie hizo nada y es que las niñas y mujeres dominicanas somos precisamente eso: invisibles, cosas, ciudadanos de segunda, los dominicanos entendemos que no debemos de meternos en situaciones de violencia ni de niñas ni de mujeres, es más me atrevo a decir que si hubiese tenido unos años más todos estarÃamos diciendo que se lo busco por perdida.
Liz estaba siendo PROSTITUIDA consciente o inconscientemente por su familia, Liz fue vÃctima de Sterling, fue vÃctima de su familia, fue vÃctima de sus vecinos y de todo aquel que sabÃa lo que estaba pasando y no fue capaz de hacer una denuncia asàfuese anónima de las muchas lÃneas de ayuda que existen en el paÃs.
Liz fue victima de una sociedad indolente e hipócrita, una sociedad que se aprecia de moderna pero permite el matrimonio o el concubinato infantil, una sociedad desarrollada en la que una niña puede llegar embarazada a un hospital y nadie investiga que paso, una sociedad que normaliza que niñas y niños estén en las calles a altas horas de la noche, que consuman alcohol y que practiquen sexo inseguro con ADULTOS porque finalmente si es buena en la cama tiene tigueraje y sabe lo que esta haciendo.
Y mientras vivamos en una sociedad donde la mitad de la población sean ciudadanos de segunda a pesar de que estos ciudadanos sean las que llenen las aulas, seguiremos en el atraso y perpetuando el cÃrculo de la pobreza y atraso que viven millones de dominicanos. Mientras tanto Liz será una crónica amarillista más, de esas que consiguen muchas entradas, que hace que abran el periódico o prendan la TV para en unos dÃas pasar al olvido como tantas otras más.



