Editorial

Primero el país: el compromiso correcto

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@abrilpenaabreu

El presidente Luis Abinader asumió la dirección del Partido Revolucionario Moderno con un mensaje que debía pronunciarse con absoluta claridad: el Estado pertenece a todos los dominicanos y nunca debe convertirse en instrumento de una organización política.

La afirmación resulta especialmente importante porque Abinader reúne ahora dos condiciones de enorme poder: presidente de la República y presidente del partido gobernante. Frente a quienes temían que utilizara esa influencia para imponer una candidatura presidencial, favorecer a uno de los aspirantes o colocar los recursos públicos al servicio de la permanencia del PRM en el poder, respondió que no escogerá un heredero y garantizará una competencia interna con reglas claras.

Para algunos, estos principios deberían estar sobreentendidos. Sin embargo, en un país marcado por una larga historia de confusión entre partido, Gobierno y Estado, nunca está de más reiterarlos.

La desconfianza ciudadana hacia la política no surgió de la nada. Es consecuencia de promesas incumplidas, instituciones utilizadas con fines particulares y dirigentes que olvidaron los límites del poder. Por eso, reafirmar públicamente que cada quien cumplirá su función no es redundante: es necesario.

El compromiso ha sido asumido, ahora corresponderá demostrarlo en los hechos, garantizando imparcialidad, respeto a la democracia interna y una administración pública concentrada en resolver los problemas nacionales. Abinader lo resumió correctamente: primero está el país, ese debe ser siempre el orden.