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¿Por qué suben los precios? El efecto dominó de los nuevos aranceles de EE.UU.

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Por Abril Peña

Imagina que los países son como vecinos que intercambian cosas entre sí: uno vende frutas, otro ropa, otro carros. Todo fluye bien hasta que un vecino decide poner una “cuota extra” para dejar entrar los productos del otro. Esa cuota extra es lo que llamamos un arancel: un impuesto que un país pone a los bienes que entran desde otro lugar.

A nivel mundial, los aranceles son como un freno al comercio libre. Cuando un país los sube, está diciendo: “Quiero proteger lo que hago aquí dentro o quiero que me paguen más por dejar entrar lo de afuera”. Esto puede tener varios efectos:

1. Precios más altos: Si un país pone aranceles a los zapatos que importa, esos zapatos cuestan más caros para la gente que los compra.

2. Protección local: Las empresas del país que pone el arancel pueden respirar más tranquilas porque la competencia extranjera se vuelve más cara.

3. Peleas comerciales: Si un país sube sus aranceles, otro puede responder con lo mismo, como un “tú me cobras, yo te cobro”. Esto puede escalar y afectar el comercio global.

4. Menos opciones: Con aranceles altos, puede haber menos productos extranjeros disponibles, y la gente tiene que conformarse con lo que se hace localmente, aunque sea más caro o de menor calidad.

En resumen, los aranceles son una herramienta que los países usan para controlar el comercio, pero pueden hacer que las cosas sean más caras y complicadas para todos en el mundo.

¿Qué hizo Estados Unidos?

El 2 de abril de 2025, el presidente Donald Trump anunció una batería de nuevos aranceles con el argumento de proteger la economía estadounidense y presionar a otros países a “jugar limpio” en el comercio. La medida incluye un arancel base del 10% para todos los productos importados, más cargas adicionales para ciertas regiones clave.

Cuadro de aranceles anunciados

Esto significa que, por ejemplo, un producto fabricado en China que antes costaba 100 dólares, ahora podría costar 144 dólares solo por aranceles.

¿Cómo afectan estos aranceles a la República Dominicana?

La República Dominicana (RD) es un país pequeño con una economía que depende mucho de lo que exporta (como cacao, tabaco, oro y turismo) y de lo que importa (combustibles, maquinaria, comida). Entonces, los aranceles nos afectan de dos maneras: los que nos ponen a nosotros y los que se imponen a otros países.

1. Aranceles que nos colocan a nosotros

Aunque EE.UU. no impuso un arancel específico a RD, el arancel base del 10% se aplicaría a todos los productos importados, incluyendo los nuestros, a menos que estemos protegidos por acuerdos como el DR-CAFTA. Si los productos dominicanos (como cigarros, textiles o frutas) entran a EE.UU. más caros por efecto de aranceles, esto podría causar:

• Pérdida de competitividad frente a otros países que puedan producir lo mismo más barato.

• Menos exportaciones, lo que afecta a las empresas dominicanas que venden al extranjero.

• Riesgo de empleos, especialmente en sectores como zonas francas, tabaco y agricultura.

Ejemplo: Si EE.UU. sube sus tarifas al tabaco y nuestros cigarros quedan más caros que los de Nicaragua, podríamos perder parte de ese mercado.

2. Aranceles que se imponen a otros países… pero que nos afectan

Aunque no parezca obvio, los aranceles que EE.UU. le pone a otros países también nos afectan. RD importa muchas materias primas y productos terminados desde países que sí fueron castigados, como China, la UE y Japón. Estos insumos son clave para nuestra industria local:

• Agricultura: fertilizantes, maquinaria, plásticos, semillas.

• Construcción: acero, herramientas, equipos.

• Manufactura: telas, piezas electrónicas, químicos.

Si estos bienes suben de precio debido a los aranceles, RD termina pagando más para producir aquí, lo que puede encarecer desde el pan hasta la vivienda.

En resumen para el mundo, los aranceles son como un juego de ajedrez: cada movimiento afecta a los demás. Para RD, los que nos imponen pueden frenar nuestras exportaciones, y los que les imponen a otros pueden encarecer lo que importamos. Como país pequeño y dependiente, lo mejor que podemos hacer es mantener buenos acuerdos comerciales, diversificar nuestros socios, y fortalecer la producción local para reducir nuestra vulnerabilidad. Pero eso no pasa solo: necesita visión, estrategia y voluntad política.