Por Iván Mateo
Año 1994, recuerdo el nivel de admiración y esperanza que despertaba en la población aquel joven candidato vicepresidencial que acompañó a Don Juan, para esas elecciones. Que por la polarización entre el PRSC y el PRD y el acuerdo de Santo Domingo, quedó en un tercer lugar con el 18% del electorado.
Se produce la crisis pos-electoral que termina con el pacto por la democracia en el que se acordó Reformar la Constitución en los siguientes puntos: Separación elecciones presidenciales de las municipales y congresuales, elecciones presidenciales en dos años, la doble nacionalidad, la creación del Consejo Nacional de la Magistratura y el establecimiento del 50% más un voto para ganar las elecciones.
Que aunque el Doctor José Francisco Peña Gómez, pactó un 45%, en el Congreso se aprobó lo primero.
El panorama parecía ser predecible para el 1996. Sin el Dr. Balaguer en las elecciones, un PLD en un lejano tercer lugar y sin Juan Bosch en la boleta mas un PRD, Unificado y robustecido con el gran acuerdo de Santo Domingo, en la lógica del liderazgo del PRD nunca pasó la idea de que podían perder el próximo certamen electoral.
Un año después El PLD escoge con el 95% de sus órganos al DR. Leonel Fernández como su candidato a la presidencia de la República.
Las principales encuestas empezaron a darle un repunte al PLD de manera tal que aquel gallito de peso liviano al que el Dr. Peña Gómez siempre subestimo, aparecía con números sobre el 30%.
A mediado del mes de diciembre, mientras me encontraba muy próximo de la Oficina de abogados del Dr. Abel Rodríguez Del Orbe, un joven al que le llamaban el tío, lavador de vehículos en la zona colonial me pasó un ejemplar del Periódico Listín Diario, en el que destaca la primera visita que giró el candidato peledeista al Dr. Balaguer y muy feliz me comenta: » ese es Leonel mi amigo, ya Balaguer lo eligió».
Se completa la boleta del PLD, con la escogencia Del Dr. Jaime David Fernández Mirabal, como candidato Vicepresidencial y este dúo formidable clasifica para la segunda vuelta electoral y se da lo impensable, la unión de sectores antagónicos e ideológicamente opuestos en el llamado Frente Patriótico, en el que el Balaguerismo da todo su apoyo a la Mutual Fernández Fernández y logran ganar las elecciones de 1996.
Recuerdo un señor muy perredeista de nombre Cachin, que pasó por casa de mi hermano mayor y con mucho pesar dijo: «Balaguer lo dijo… Que el camino malo estaba cerrado y lo cerró «.
El nuevo camino con un equipo de jóvenes sustituye los viejos caudillo y se inicia una transformación y modernización de las instituciones del Estado, así como una muy notable modernización en las infraestructuras públicas, captación de nuevas inversiones locales y extranjera y una acentuada y diversificada Policía exterior que nos colocó en el centro del escenario mundial.
Sin hablar de la acertada política económica con estabilidad y crecimiento, que no fue valorada hasta que la perdimos en el periodo 2000-2004.
Dicho esto como antecedentes para explicar lo siguiente:
Quién era Leonel Fernández? Un joven de la barriada de Villa Juana, que se educó, se formó y que por sus condiciones excepcionales logró que los dos grandes líderes de entonces apostaran a él y éste a su vez concito el respaldo del pueblo, manifestado en las urnas en seis procesos electorales que lideró y ganó de forma democrática.
Pero el éxito ajeno genera, muchas veces, enemigos gratuitos.
A Leonel no le perdonan el poder sobreponerse de sus orígenes y con educación, formación y esfuerzos ser el referente Nacional e internacional que es.
Quien suscribe nunca fui Leonelista y aunque asumía mis responsabilidades en el PLD, lo hacía desde el equipo del hoy presidente Danilo Medina, por su cercanía con las bases del partido, su prestigio político, sus convicciones y compueblano y a quien acompañé contra todos los vaticinios cuando ser danilista era casi un pecado.
El Ex-presidente Fernández tras su salida en el 2012 pudo efectivamente optar por mantenerse en el plano internacional por el peso y la admiracion que mantiene en en ese orden y a la vez lidereal el necesario proceso de relevo generacional. Pero ante la andanadas de calumnias y lodo lanzados inmisericordemente desde fuera de su partido y desde sectores que alo interno de su partido les confió en su momento las riendas del gobierno para dedicarse a lo macro en su doble condición de jefe de Estado y de Gobierno.
El buen sentido de la historia y la obligación moral de defender su legado, hace más que imperativo y legítimas sus aspiraciones para el 2020, para reivindicar su figura, tal como lo hizo el Dr. Joaquín Balaguer tras su regreso en el 1986 al 1994, periodos en que realizó lo que el denominó «El gobierno que soñó desde niño».
Terminó recordando lo dicho por José Ortega y Gasset. «El hombre es él y sus circunstancias «.
Mirando hacia la historia reciente, se puede analizar el hecho de que aquel líder reformista tras su regreso al poder en el 1986, terminó siendo declarado por el Congreso Nacional, mayoritariamente controlado por sus adversarios eternos, como Padre de la Democracia y terminó sus años siendo un libro de consultas obligadas de sus más enconados detractores



