Educación Efemérides

Planificación familiar: decidir cuándo y cómo también es un derecho

Compartir

Por Abril Peña

Cada 3 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de la Planificación Familiar, una fecha que va mucho más allá de los métodos anticonceptivos. Se trata de dignidad, libertad y salud. De poder decidir cuándo tener hijos —o no tenerlos—, sin presiones ni imposiciones sociales, religiosas o legales.

En países como el nuestro donde la educación sexual sigue siendo un tema tabú en muchos hogares y escuelas, hablar de planificación familiar es hablar también de igualdad de género, acceso a derechos y oportunidades de desarrollo.

Según ENDESA 2019, el 33% de las adolescentes dominicanas ha estado embarazada alguna vez. El 26% de las mujeres en edad reproductiva en zonas rurales no tienen acceso regular a métodos anticonceptivos. A pesar de los esfuerzos, las farmacias del pueblo aún no tienen disponibilidad de anticonceptivos de bajo costo.

En un país con brechas educativas, altos índices de violencia de género y pobreza estructural, la falta de acceso a planificación familiar perpetúa el círculo de desigualdad. Para muchas jóvenes, un embarazo no deseado representa el final de su proyecto de vida. Para muchas mujeres casadas, la imposibilidad de decidir sobre su cuerpo es una cárcel sin barrotes.

Defender la planificación familiar no es imponer un modelo, ni desvalorizar la maternidad. Es garantizar el derecho a decidir cuándo, cómo y con quién formar una familia. Es también promover la participación activa de los hombres en estos procesos y desmontar mitos: planificar no es “ser promiscua”, es ser responsable.

A pesar de que los anticonceptivos no necesariamente costosos Lo que falta es :

Educación sexual integral desde la primaria.

Acceso gratuito y sin prejuicios a métodos anticonceptivos.

Campañas de sensibilización que involucren a hombres, líderes religiosos y comunitarios.

Más cobertura en zonas rurales y barrios populares.

Porque hablar de sexo no mata, pero callarlo sí

En pleno siglo XXI, la planificación familiar sigue siendo para muchos un tema “prohibido”. Pero callar solo perpetúa embarazos forzados, muertes evitables y vidas truncadas. Este 3 de agosto, que la conversación no sea entre médicos, sino en todos los hogares, escuelas, iglesias y medios.

Recordarlo no es ideología: es política pública, salud, y justicia social.