ElPregoneroRD-La política peruana vuelve a sacudirse apenas inicia un nuevo gobierno. El recientemente electo presidente, José María Balcázar, ha sido citado a comparecer ante la justicia en un juicio oral por un caso de presunta apropiación ilícita, situación que coloca al país nuevamente en un escenario de incertidumbre institucional.
La citación fue emitida por un juzgado de Chiclayo. De no presentarse, el mandatario podría ser declarado “reo contumaz”, una condición legal aplicada a quienes incumplen una orden judicial, lo que abriría un complejo escenario jurídico para un jefe de Estado en funciones.
La situación ocurre en paralelo a otra controversia. En redes sociales se han difundido declaraciones atribuidas al presidente en torno a la edad de consentimiento sexual, donde afirmaría que a partir de los 14 años los menores podrían decidir mantener relaciones, generando rechazo social, cuestionamientos políticos y una intensa discusión pública en el país andino.
Sin embargo, el episodio no es aislado. Se inserta dentro de un patrón que Perú arrastra desde hace varios años: la incapacidad de sostener estabilidad política.
Una presidencia tras otra
Desde 2018 el país ha cambiado de mandatario en repetidas ocasiones. Renuncias, destituciones, protestas y procesos judiciales han marcado la vida política nacional. Ningún presidente reciente ha logrado gobernar en condiciones de normalidad durante todo su período.
El conflicto constante entre el Congreso y el Ejecutivo ha convertido la figura presidencial en un cargo de alta fragilidad política. La herramienta constitucional de la “incapacidad moral permanente” ha permitido la salida anticipada de varios mandatarios, generando ciclos de gobierno extremadamente cortos.
Consecuencias más allá de la política
La inestabilidad no solo afecta a los actores políticos. La incertidumbre impacta la economía, paraliza decisiones de inversión y deteriora la confianza ciudadana en el sistema democrático.
Cada cambio de gobierno implica nuevas prioridades, interrupción de políticas públicas y una administración estatal que funciona en permanente transición.
El caso de Balcázar, al iniciar su gestión enfrentando simultáneamente cuestionamientos judiciales y controversias públicas, vuelve a poner sobre la mesa la pregunta central: si el problema en Perú es el presidente de turno o el propio funcionamiento del sistema político.
Mientras tanto, el país inicia otro período gubernamental bajo el mismo signo que ha marcado los últimos años: la incertidumbre.



