De verdad que hay cosas que no tienen explicación… ni excusa.
Mientras al ciudadano común le cortan el servicio por atrasarse dos meses, resulta que en Quisqueya había un transformador “fantasma”, instalado sin permiso para alimentar una mansión y un negocio de alto consumo vinculados a Alfonso Soriano. Todo eso pagando como si fueran dos casitas residenciales de bajo consumo. Bonito, ¿eh?
Hablamos de pagar 7 mil pesos cuando debían rondar los 160 mil mensuales. No es viveza, es abuso. Y peor aún: cuando el que puede pagar decide no hacerlo, el déficit se lo cargan al pueblo entero.
No relajen así… que robarle al Estado también es robarle a la gente.


