Julio Cury la soltó sin anestesia: no todos los gobiernos se llevan igual con la justicia. Y la comparación pica.
Mientras en los tiempos de Leonel Fernández nombres como Víctor Díaz Rúa y Félix Bautista fueron prácticamente intocables, hoy, bajo Luis Abinader, la justicia ha llegado incluso a ex amigos del Presidente. Eso no es discurso: es expediente, tribunal y prisión preventiva.
El caso de Santiago Hazim, exdirector de SeNaSa, es la prueba incómoda. Antiguo allegado del mandatario, con 18 meses para Najayo Hombres, por decisión del magistrado Rigoberto Sena, junto a otros imputados del entramado de SeNasa. Aquí no hubo llamadas, ni escudos políticos, ni “déjenlo así”.
Y entonces la pregunta queda ardiendo en el aire, como la tiró Cury: ¿Está clara la diferencia… o todavía hay quien no la quiere ver?
Porque una cosa es hablar de independencia judicial, y otra muy distinta es dejar que la justicia muerda aunque duela.



