Hoy se cumplen 21 años de la partida del doctor José Francisco Peña Gómez, y aún el país le recuerda y le respeta. Es una muestra de cómo debe de sembrar un político para entrar en los libros de historia.
Esta es la fecha que nadie ha podido arrebatarle el título del más grande líder de masas, nadie ha podido equipararlo, sus mítines son emblemáticos y por más que intentan equipararse son muchos los subterfugios utilizados para tratar de llenar un escenario, artistas, espectáculos y recursos se gastan sin tino, sin calcular que de lo que se trata es de despertar la esperanza y la confianza de la gente.
La política cambió con su fallecimiento, cambió porque se perdió la esperanza, es la tarea de esta nueva generación de políticos tratar de levantar las pasiones de líderes como Peña, Juan Bosch o Joaquín Balaguer, porque por ahora le quedan chiquitos.
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