Todos hemos visto las imágenes de los jóvenes que se metieron a una cabaña y quedaron al borde de la muerte entre las drogas y el humo del vehículo en el que andaban.
Nuestros adolescentes creen que saben, pero no saben nada. El tener práctica sexual, es una cosa, la otra muy distinta es tener madurez. La paternidad en estos tiempos es cada vez más difícil y más demandante. Uno puede creer estar educando bien y despertarse en la pesadilla en la que se encuentran los padres de los fallecidos y de los heridos.
Esto es una gran llamada de atención para los padres y la sociedad en sentido general, porque nadie se escapa al peligro por bien que eduque.
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