No cabe duda que una es con guitarra y otra con violín o dirán que cuando actuaban como actuaban no sabían de lo que hablaban y que el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo, tal parece ser el caso del impoluto Bartolomé Pujals que hace unos añitos, disfrutaba decirle ladrón a muchos, sin pruebas, sin sentencias definitivas, que odiaba las nominillas y/o los procedimientos administrativos poco “claros” , ayer esos procesos no eran “subsanables” y sólo se pedía la cabeza en cuestión, ayer había libertad de prensa y haciendo uso de ella, se podía difamar con total impunidad y decimos así, puesto que sus videos y declaraciones aún ruedan a lo largo y ancho de las redes y que se sepa nunca fue sometido por el ejercicio de su derecho constitucional mal entendido.
Sin embargo, el violín toca ahora otra música, ya que el artista no es el mismo, desde cobrar en una nómina oculta, portales que mágicamente se caen, cuando se hace público ese hecho, hasta solicitar a un medio “amablemente” que se retracte por hacerse eco de lo dicho por otro, más grande y mucho más influyente, pero parece que quería enviar un mensaje sin chocar de frente con el coloso comunicacional.
El que está en una función pública debe de saber que sus decisiones son observadas, sean estas “subsanables” como según él es su caso o no, una solicitud de réplica es un derecho que asiste a cualquiera, la intimación sin embargo tiene otro matiz que no le luce a aquellos que tanto uso hicieron de su libertad y que tanto beneficio han recibido de ello, lo cortés no quita lo valiente, pero esta última en demasía hace más daño que bien.
De todas formas vivimos en democracia y ha hecho uso de un derecho que le asiste, que consiguiese lo que quería es otra cosa y que sólo el tiempo dirá.



