Por Abril Peña
El nuevo líder de la Iglesia Católica no solo marca un hito geográfico: es el primer papa nacido en Estados Unidos, sino también un giro simbólico que reafirma la fuerza creciente de América Latina dentro del Vaticano. Su nombre: León XIV. Su historia: una mezcla de matemáticas, misión y misericordia.
¿Quién es León XIV?
Robert Francis Prevost nació en Chicago en 1955 en una familia de raíces francesas, italianas y españolas. Se licenció en Matemáticas antes de consagrarse a la vida religiosa en la Orden de San Agustín. Fue ordenado sacerdote en 1982 y, tras años de estudios en Roma, aterrizó en Perú como misionero, donde pasaría más de dos décadas entregado a comunidades empobrecidas del norte andino.
Allí, más que un sacerdote, fue maestro, defensor de derechos y puente entre culturas. Se naturalizó peruano en 2015 y fue conocido por recorrer a pie las zonas más recónditas de Trujillo y Chiclayo, hablando quechua, compartiendo alimentos con campesinos y celebrando misas bajo carpas improvisadas.
¿Por qué León XIV?
Su elección del nombre no fue casual: quiso rendir homenaje a León XIII, el papa que en 1891 firmó la encíclica Rerum Novarum, documento fundacional de la doctrina social de la Iglesia. Con ese gesto, León XIV deja claro que su pontificado tendrá una orientación firme hacia la justicia social, el trabajo digno y los derechos de los más vulnerables.
Un papa que escucha salsa y habla en español
Entre los datos curiosos que lo definen está su afición por la música popular latinoamericana: no es raro verlo tararear boleros o comentar letras de Rubén Blades. Habla un español fluido con acento costeño peruano, y en sus primeras palabras como papa optó por saludar en castellano antes que en italiano o latín. También ha citado a Santa Rosa de Lima y a san Martín de Porres como inspiraciones.
¿Qué se puede esperar de su pontificado?
León XIV es considerado un “bergogliano práctico”: no un revolucionario, pero sí un reformista moderado que prioriza el trabajo silencioso, la justicia pastoral y el servicio. Se opone a la pena de muerte, cree en una Iglesia con rostro humano y ha manifestado preocupación por los populismos de derecha que deshumanizan la migración.
Aunque mantiene posturas doctrinales clásicas sobre el sacerdocio masculino y el matrimonio, se espera que continúe los esfuerzos de transparencia en casos de abusos y promueva una descentralización del poder vaticano hacia las iglesias locales.
Un papa con alma latinoamericana
Más que un jefe de Estado, León XIV se muestra como un pastor cercano. En su primer encuentro con la prensa, usó una anécdota sencilla para ilustrar su visión del poder: “La autoridad no se impone desde arriba, se gana sirviendo desde abajo. Como quien lava los pies, no como quien apunta con el dedo”.
Con su estilo directo, su corazón latino y su mirada aguda sobre los desafíos del siglo XXI, León XIV podría ser la figura que termine de cimentar una nueva era de cercanía entre el Vaticano y los pueblos del sur global. Un papa que conoce el barro, el hambre y el alma de los pueblos que no siempre tuvieron voz en Roma.



