País se encamina hacia el desarrollo

Por Redacción

Por Danilo Cruz Pichardo


El presidente de la República, Luis Abinader, emitió el decreto 337-24, mediante el cual se crea la Comisión Meta RD 2036, que procura duplicar el Producto Interno Bruto de nuestro país en un período de 12 años. La comisión está constituida por los incumbentes del Ministerio de la Presidencia, de Economía, Planificación y Desarrollo, así como del Consejo Nacional de Competitividad. (El PIB es el conjunto de bienes y servicios producidos por un país durante un año).

Hablar de 12 años es involucrar tres períodos gubernamentales, pero en este primer cuatrienio se puede crecer y avanzar bastante hacia el desarrollo sostenido que dé al traste con la meta propuesta. Se puede. Naturalmente, corresponde a los organismos designados el diseño del proyecto e identificar las reformas y establecer áreas que amerita el país para el plan de incremento de nuestra economía. Lógico: se requiere el concurso de expertos en los diversos campos.

El suscrito no es experto en nada, pero resulta evidente la importancia que demandan educación y salud. El desarrollo de cualquier población tiene que estar basado en una importante inversión de retorno, como efecto resultan esos dos servicios públicos. La educación tiene que ser mejorada, con mayor capacitación docente y, si es necesario, contratando profesores extranjeros. También con mayor cobertura de becas, para estudios en el país y fuera del país, a todos los niveles.

Con una población educada y con acceso a la salud tenemos la zapata para levantar el edificio. Además, hay que descongestionar el tránsito a través de la construcción de avenidas, carreteras, puentes, elevados, pasos a desnivel y llevar el metro a otras ciudades que lo requieran. De igual modo, hay que reemplazar el deficiente modo de transporte, empezando por los carros de concho y el moto conchismo.

De igual manera, es necesario reducir a su mínima expresión el desempleo, lo que es posible con la diversificación y empuje de la industria nacional y con el incremento de la producción agropecuaria. Es una forma de garantizar satisfacer la demanda de alimentación nacional y a menor costo y exportar el excedente, para mejorar nuestra balanza comercial y procurar superávit, lo que daría fuerza a nuestra moneda nacional.

Tanto un sector como el otro ameritan dotarse de equipos y tecnologías modernas, que es uno de los secretos de los países desarrollados. En el marco de esa meta es pertinente una campaña de búsqueda de inversionistas extranjeros, para que vengan al país a levantar empresas, bajo la garantía de la seguridad jurídica y ofertas de facilidades de parte del Estado.

También es posible que ciertas multinacionales se extiendan a nuestro territorio. Aquí se podría, inclusive, ensamblar vehículos de motor y electrodomésticos, bajo el atractivo adicional de manos de obra económicas.

La industria de la construcción, que ha sido uno de los pilares del crecimiento de nuestro Producto Interno Bruto en las últimas décadas, hay que seguir estimulándola. Los sectores público y privado (o mediante un esfuerzo mancomunado) podrían levantar millares de viviendas económicas, en zonas urbanas como rurales, lo que contribuye a sacar a un buen porcentaje de dominicanos de la pobreza.

Es verdad que el turismo es el principal sostén de nuestra economía, por las divisas que ingresan y los empleos que genera, pero nos hemos limitado mucho con los bellos encantos de la Romana y la Altagracia, olvidando bastante a Puerto Plata y Samaná, aparte de que todavía están por explotarespacios vírgenes como los de Pedernales, Barahona y Miches, lugares donde hay que levantar obras tan hermosas como las de Punta Cana. Si se expande el turismo de esa forma y se erradica la criminalidad callejera, la República Dominicana sería uno de los mayores atractivos del mundo.

Sin embargo, nuestras autoridades tienen que prestar mayor atención al problema de la inseguridad ciudadana. Los turistas, mundialmente, escogen destinos seguros, por lo que con menor violencia mayor sería el flujo de visitantes extranjeros.

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