Opinión

Oposición obligada a transitar separada

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Por Richard Pérez


Al abandonar el PRD en 1973, no fue hasta 1978 cuando Bosch se presentó a las elecciones con su nueva organización política, el Partido de la Liberación Dominicana. Don Juan sabía que no tenía ninguna oportunidad de competencia pero decidió trillar el camino solo.

El PLD pudo hacer una alianza estratégica con el PRD y así compartir el Poder, ocupando posiciones de relevancia. Pero Juan Bosch, sabía que cualquier acercamiento con el PRD en esa coyuntura, provocaría la desaparición del PLD sin haber nacido. Ya para 1990 el Partido Morado se constituía en una de las principales fuerzas cercanas a lograr el Solium Presidencial.

Hoy, a inicio de la década del 2020, acontecimientos parecidos a los ocurridos en 1978, se ciernen en la esfera política nacional. Dos partidos políticos, uno hijo de otro, que ocupan los espacios de oposición, luchan ferozmente por la percepción de la segunda posición electoral. Estas dos entidades políticas integradas por los mismos actores, con la misma visión y práctica en el ejercicio de la admistracion de la Cosa Pública, se desangran, no por diferenciarse uno de otro, sino por arrebatarse sus idénticos partidarios.

Tanto la PLD como la Fuerza del Pueblo, están obligados como lo hiciera su mentor, a transitar este proceso y torneo electoral de manera individual y sin ningun tipo de alianzas. Pero más que eso, el segundo lugar es de vida o muerte para ambos. Quien obtenga la segunda posición, destruirá hasta su desaparición a quien se rezague en el tercero. Pactar en primera vuelta, sería un suicidio de neófitos de las ciencias sociales.

La lucha de la oposición, no es por ascender al Poder en el 2024, saben que no tienen oportunidad real de conseguirlo. Los adversarios al gobierno se han puesto los guantes para pelear entre ellos y así esclarecer su horizonte hacia el 2028.

*Cuando se decida la Reelección del 2024 en primera vuelta,* veremos en un segundo lugar golpeándose en el pecho con gritos eufóricos; a un morao con el pie sobre un verde derribado, o un verde quebrando un morao en su rodilla.