Por Rosanna Barrera
La Semana de Alto Nivel deja señales sobre el nuevo escenario internacional y abre para República Dominicana nuevas oportunidades para fortalecer su presencia, sus relaciones y su proyección económica.
Los cambios que ha experimentado el mundo durante los últimos años, particularmente en el ámbito político, económico y geopolítico, obligan a quienes tenemos el compromiso de comunicar y analizar la realidad nacional e internacional a mantener una mirada permanentemente actualizada sobre cuanto ocurre más allá de nuestras fronteras.
No se trata simplemente de reproducir discursos ni de convertir cada encuentro diplomático en noticia. Se trata de dar seguimiento a los acontecimientos que están modificando las relaciones internacionales y que, tarde o temprano, terminan teniendo consecuencias para todos los países, incluida la República Dominicana.
Por eso hemos seguido de cerca esta Semana de Alto Nivel de las Naciones Unidas, procurando recopilar sus principales incidencias, contrastar la información y ofrecer al lector una síntesis responsable de aquello que realmente merece atención.
La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a convertir a Nueva York en el punto de encuentro de jefes de Estado y de Gobierno, cancilleres y delegaciones de los 193 Estados miembros.
La Asamblea General no es solamente una sucesión de discursos.
Es uno de los pocos escenarios donde prácticamente todo el sistema internacional coincide durante varios días en una misma ciudad: gobiernos que mantienen conflictos abiertos, países que negocian acuerdos comerciales, Estados que buscan cooperación, naciones que procuran inversiones y grandes potencias que intentan preservar o ampliar su influencia.
_Un mundo sometido a nuevas tensiones_
La Asamblea ha mostrado un sistema internacional atravesado por guerras, rivalidades entre grandes potencias, crisis migratorias, disputas comerciales, inseguridad, inteligencia artificial y una creciente discusión sobre el futuro del multilateralismo.
Donald Trump volvió a colocar a Estados Unidos en el centro de la discusión internacional con un discurso de particular firmeza sobre migración, seguridad, Irán, Venezuela, Cuba y el papel de las Naciones Unidas.
El secretario general António Guterres, por su parte, insistió en la cooperación internacional, el fin de las guerras, los riesgos de la inteligencia artificial y la necesidad de fortalecer unas instituciones multilaterales que enfrentan un escenario mundial cada vez más complejo.
Dos visiones aparecen así frente a frente: la de quienes reclaman mayor cooperación internacional y la de quienes colocan con mayor énfasis la soberanía, la seguridad y los intereses nacionales.
_Estados Unidos y China: competencia y necesidad de negociar_
Otro de los grandes asuntos que deja esta semana es la relación entre Estados Unidos y China.
Washington y Beijing mantienen una competencia estratégica en materia comercial, tecnológica y geopolítica, pero al mismo tiempo sus economías permanecen profundamente vinculadas.
Por eso, cualquier acercamiento entre Donald Trump y Xi Jinping trasciende una simple reunión bilateral.
Las dos potencias compiten, negocian y, al mismo tiempo, necesitan mantener canales de comunicación.
En un mundo donde las decisiones de Estados Unidos y China pueden alterar cadenas de suministro, comercio, tecnología, energía y mercados financieros, cualquier movimiento entre ambos debe observarse más allá de la fotografía diplomática.
_América Latina también expone sus diferencias_
La región tampoco llegó a Nueva York con una sola voz.
Javier Milei volvió a plantear una visión particularmente crítica del sistema internacional y de determinados organismos multilaterales, mientras otros mandatarios latinoamericanos defendieron posiciones diferentes sobre soberanía, democracia, seguridad, cooperación y relaciones internacionales.
No se trata de determinar cuál discurso fue mejor.
Lo importante es observar que América Latina está expresando distintas maneras de interpretar el nuevo escenario mundial, y que esas diferencias también condicionan la forma en que la región se relaciona con Estados Unidos, China y Europa.
_Netanyahu y una Asamblea profundamente dividida_
Uno de los episodios más visibles de esta semana se produjo durante la intervención del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Numerosas delegaciones abandonaron la sala en protesta, en un episodio vinculado a las profundas diferencias existentes sobre la guerra en Gaza y sobre las posiciones enfrentadas respecto de Israel y Palestina.
Fue la expresión visible de una fractura internacional que continúa sin encontrar una salida política.
Gaza, Israel, Palestina, Irán y la seguridad de Medio Oriente permanecen entre los asuntos que más dividen a la comunidad internacional.
República Dominicana: una posición definida
En medio de este escenario, República Dominicana llegó a Nueva York con posiciones claramente establecidas.
El presidente Luis Abinader volvió a colocar la crisis haitiana entre las prioridades de su intervención y reclamó a la comunidad internacional pasar de las decisiones a la acción.
Pidió completar el despliegue de la fuerza internacional destinada a Haití, aportar los efectivos y recursos que todavía faltan, hacer cumplir el embargo de armas y fortalecer las instituciones haitianas.
Y volvió a sostener una posición que República Dominicana viene defendiendo desde hace años:
«No existe una solución dominicana a la crisis haitiana». Esta frase no es nueva!
Lo que merece atención es el contexto en el que vuelve a ser pronunciada por el presidente Abinader.
Pienso que no es lo mismo que esa posición sea planteada ante una administración estadounidense encabezada por Joe Biden que hacerlo ahora ante Donald Trump.
La administración Trump ha colocado el control migratorio, la seguridad fronteriza y la lucha contra el crimen transnacional en un lugar mucho más visible dentro de su política.
_El contexto de Washington ha cambiado._
República Dominicana debe saber leer esa transformación sin convertir su política exterior en una extensión de ninguna corriente política estadounidense.
Nuestra posición debe seguir siendo la defensa del interés nacional, la soberanía, el cumplimiento de nuestras leyes y el reclamo firme de responsabilidad internacional frente a Haití.
_Una nueva visión desde la Cancillería_
Sobre la base del trabajo diplomático que el país ha venido desarrollando durante años, el presidente Luis Abinader está dando un énfasis particularmente visible a la dimensión económica de la política exterior.
El nuevo Canciller ha planteado esta orientación como parte de los lineamientos que sigue su gestión, con una diplomacia económica orientada a promover las exportaciones, atraer más inversiones, abrir nuevas oportunidades comerciales y aprovechar la red diplomática dominicana para identificar posibilidades de desarrollo.
La semana de Alto Nivel de las Naciones Unidas constituye uno de los escenarios más importantes para proyectar esa visión.
_Y aquí surge una pregunta que merece seguimiento:_
¿Qué papel adicional tendrán ahora nuestros embajadores y cónsules en esa estrategia?
Si la política exterior incorpora con mayor fuerza la promoción económica, las representaciones dominicanas en el exterior tendrán ante sí el desafío de seguir conociendo los mercados donde están establecidas, continuar identificando oportunidades de inversión, acompañar a los sectores productivos y contribuir a abrir puertas para los bienes y servicios dominicanos.
«República Dominicana no está buscando un lugar en el mundo, nuestro país ya tiene su lugar».
La cuestión es continuar su fortalecimiento, cómo aprovecharlo y cómo seguir convirtiendo su presencia internacional en mayores oportunidades.
_El verdadero valor de estar en Nueva York_
La semana de Alto Nivel de Naciones Unidas reúne a gobiernos, empresarios, organismos internacionales, instituciones financieras y representantes de prácticamente todos los sectores que intervienen en las decisiones globales.
Por eso, la presencia dominicana debe observarse también a partir de nuevos o la mejoría de contactos ya establecidos, los acuerdos alcanzados, las oportunidades identificadas y la capacidad de continuar fortaleciendo esos vínculos.
_Lo que esta Asamblea está dejando_
El mundo que se reúne hoy en Naciones Unidas es diferente al de años atrás.
Las alianzas están cambiando. Las grandes potencias compiten y negocian simultáneamente. La seguridad ha regresado al centro de la política internacional. La migración ocupa un lugar cada vez más importante en las agendas nacionales. La inteligencia artificial está modificando la economía y la política. Y las guerras continúan poniendo a prueba la capacidad del sistema multilateral para encontrar soluciones.
Como ya hemos dicho, un seguimiento que como propósito intentamos comprender qué está cambiando en el mundo, qué está haciendo República Dominicana ante esos cambios y qué puede significar todo ello para nuestro país. rosannabarrera0207@hotmail.com



