Un capítulo más en la novela de Anibel González, ayer la procuraduría hizo lo que debió hacer en febrero cuando la fiscal encargada del caso envió el informe a la capital, sometió al abogado del asesino de Anibel por falsificación de la firma de la misma en el dichoso acuerdo que permitió que fuese condenado por violencia de género y no por intento de asesinato.
Esta acusación deja más preguntas que respuestas: ¿cómo es posible que los fiscales actuantes no estuviesen presentes al momento de la firma del mismo? ¿Cómo el abogado de la víctima no solicitó un peritaje puesto que sabía que su defendida no había firmado el documento? ¿cómo los jueces ignoraron las numerosas irregularidades que adornaban este caso de principio a fin? ¿Por qué la fiscalía aquí en la capital no cumplió con su rol ante una denuncia de uno de los suyos?
Muchas preguntas, pocas respuestas, pero si alguno de estos actores hubiese cumplido con su trabajo, esas niñas hoy no estuviesen huérfanas, sólo queda esperar que no corten por lo sano acusando al abogado, porque no hay que ser muy inteligente para saber que el solo no pudo montar el tinglado responsable de la muerte de Anibel, si no fue un amarre, habría que creer que media justicia es inepta por decir lo menos.
elpregonerord@gmail.com



