10,000 indocumentados haitianos son deportados semanalmente y son una minoría con relación a los que entran, la Ministra de Interior se encuentra con tremenda mafia que aunque se había negado real y efectivamente están vendiendo armas y balas a Haití, en 60 hospitales dominicanos los partos de haitianas superan a las dominicanas, que además paren menos que las primeras, el 7% mal contado (porque muchos niños están siendo declarados como dominicanos y esos no están en las estadísticas) estudian en nuestras aulas, el sector construcción y agrícola no paran de gritar que necesitan la mano de obra haitiana pero hacen poco o nada para regularizar a sus empleados y lo último en este canción mal cantada la ponen el Ministro de Agricultura y el expresidente Hipólito Mejía cuando dicen que necesitan esa mano de obra y que incluso hay que dotarles de documentación, estos últimos ambos empresarios del sector agrícola y se les nota en sus declaraciones.
El Presidente Abinader y la sociedad dominicana en general está cargando pesado puesto que las mafias y los sectores que se benefician de una forma u otra no paran de violar la ley y/o de presionar al gobierno, esto hace que el efecto disuasorio que se busca con las deportaciones se pierde, puesto que de aquel lado se sabe que serán aceptados de una forma y otra.
De seguir así, no se sorprendan si en los próximos 20 años tenemos que hacer como Trujillo y entregar más territorio al vecino país que con el cuento de los embarazos y la mano de obra poco a poco, se salen con la suya, solo para beneficiar el bolsillo de unos pocos, porque hay que ver si lo que aportan esos sectores se compara al pasivo que todos estamos cargando con la inmigración ilegal, total la misma existencia de Haití se debe a ese continuo dejar hacer de las autoridades que en ese momento gobernaban la isla, algo que sucedió hace cientos años, hoy nos pasa factura, para los que creen que nunca llega el cuarto de hora.
Pero ya que el gobierno no puede limitar la libertad de expresión del empresariado ONG etc., deberían por lo menos tener una línea comunicacional para sus funcionarios y al que no le guste pues que se vaya a sus empresas porque no se puede estar con Dios y con el Diablo y todo el que va al gobierno sabe a lo que renuncia, los excesos que vemos por parte de ellos se deben a que el presidente está siendo demasiado tolerante para mantener la paz interna de su organización política, que su tolerancia no termine pasándonos factura a todos.



