Opinión

Muerte de adolescente de 16 años en Higüey pudo haberse evitado

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Por Niurka Agramonte


Es muy lamentable que una adolescente de tan solo 16 años de edad, prefiriera morir desangrada en el baño de su vivienda, que haberle pedido ayudas a sus padres. La occisa mejor trato de auxiliarse de una amiga que se encontraba a unos 15 kilómetros de distancia.

El deceso de Esmeralda Richiez, ha conmovido a la sociedad dominicana, no solo por la atrocidad del suceso, sino porque revela debilidades sociales estructurales más propias de una sociedad que se desmorona en sus cimientos, que de una que se encamina hacia la igualdad y el desarrollo.

La muerte de un menor toca las fibras más sensibles de la sociedad que en el hecho se haya visto involucrado un maestro, y que la menor no fuera adecuadamente asistida, por causas aún por determinar, enturbia más el caso.

Con este horrible suceso se pone en duda la eficacia de las autoridades y que sirva de escarmiento para que no vuelvan a suceder en el país y aplicar una política pública en la que en los planteles educativos, se puedan implementar asignaturas con miras a orientar y estrechar más los lazos de confianza entre padres e hijos.

Del mismo modo, se puede poner más atención a los maestros y sus métodos de enseñanza, como también el lenguaje que utilizan