Miguel Vargas ganó contra todos los pronósticos, a pesar de que el hijo del líder Tony Peña Guaba se había visto seguro en sus últimas apariciones y Guido Gómez Mazara y sus representados celebraban la anterior sentencia, al final perdieron y el PRD continúa por su senda, que es el camino que ha decidido su dirigencia.
Muchos dirigentes políticos se han visto entrampados entre los tribunales, y un nuevo mundo muy distinto al que estaban acostumbrados a manejar, la judicialización de la política es una trampa mortal porque al final de la jornada lo legal no es necesariamente lo justo y viceversa, pero el ejercicio de la política está lleno de grises, y el que no quiera ensuciarse definitivamente debería escoger otra carrera.
Los perdedores en los procesos abiertos o ya cerrados deberían aceptar esta nueva realidad y aceptar sus pérdidas como una piedra en el camino de sus liderazgos y sembrar para el futuro, de continuar por ese camino estarían sembrando cuchillo para su propia garganta y para los de sus propios partidos.
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