Editorial

Más competencia, menos abuso: llegó la hora de mejorar las telecomunicaciones

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@abrilpenaabreu

Durante años los dominicanos hemos pagado caro por servicios de telecomunicaciones que con demasiada frecuencia no alcanzan la calidad prometida, no solo en precio sino en lentitud, interrupciones, inestabilidad de señal y velocidades que no se corresponden con el plan contratado, y lo más frustrante es que ni siquiera quien estaba dispuesto a pagar más tenía asegurado un servicio verdaderamente superior, porque el consumidor dominicano quedó atrapado en un mercado donde dos empresas concentran alrededor del 95% de los usuarios y nuestras tarifas son aproximadamente un 22% más altas que el promedio de América Latina.

Eso no es coincidencia, es el resultado predecible de un oligopolio cómodo que opera bajo el criterio del mínimo esfuerzo, porque cuando no existe competencia real no existe tampoco el incentivo para invertir en infraestructura, modernizar redes ni mejorar la experiencia del usuario, y cuando una empresa sabe que el cliente no tiene adónde ir de verdad, la calidad del servicio deja de ser una prioridad y se convierte en una variable que se gestiona con promociones temporales y call centers que resuelven poco.

Por eso la decisión del presidente Abinader de abrir el mercado a la entrada de Viettel es una noticia positiva que merece celebrarse, porque la competencia real es el mecanismo más efectivo para obligar a las operadoras existentes a hacer lo que llevan años postergando: invertir de verdad, bajar precios y tratar mejor a sus clientes, no por generosidad sino porque si no lo hacen los van a perder.

República Dominicana ya no puede tratar el internet como un lujo. La conectividad es indispensable para estudiar, trabajar, emprender y competir internacionalmente, y un país que aspira a convertirse en centro logístico y tecnológico no puede conformarse con un internet residencial lento, costoso e inestable mientras el resto de la región avanza. Nuestra economía ha crecido, el turismo recibe millones de visitantes y cada vez más actividades dependen del mundo digital, la calidad de las telecomunicaciones tiene que corresponderse con ese nivel de desarrollo.

Si la llegada de un nuevo operador obliga a las compañías existentes a bajar tarifas, modernizar sus redes y competir seriamente por cada cliente, el país habrá ganado, y el Indotel como siempre velará por el cumplimiento fiel de nuestras leyes, vigilando que esa competencia sea real, que las velocidades ofrecidas sean las recibidas y que el consumidor tenga herramientas efectivas para reclamar cuando no se cumpla lo prometido y que la seguridad de nuestros datos se mantenga, el cuco del comunismo es eso un cuco.

Los dominicanos no estamos pidiendo internet regalado, estamos exigiendo pagar un precio justo por un servicio estable y de calidad, algo que debería ser lo mínimo y que durante demasiado tiempo fue una promesa incumplida. Más competencia es exactamente lo que este mercado necesitaba. Y era hora.