Por José Gregory De La Cruz, Arquitecto
La República Dominicana se encuentra nuevamente de luto. La tragedia ocurrida en el centro de entretenimiento Jet Set no solo ha cobrado vidas; ha expuesto fallas profundas en nuestro sistema de gestión urbana y respuesta institucional.
El siniestro en Jet Set, que se perfila como una de las tragedias con mayor número de fallecidos en un centro de entretenimiento nocturno a nivel mundial en los últimos años, nos obliga a mirar más allá del dolor: a cuestionar las estructuras físicas y administrativas que deberían protegernos.
Estas muertes no fueron obra del destino. Ocurrieron en contextos donde la inspección, el mantenimiento y la regulación han sido históricamente postergadas. Y cuando el Estado no cumple su función de vigilancia y prevención, lo que colapsa no es solo una estructura: es la garantía básica de protección ciudadana.
La respuesta estatal posterior al desastre ha evidenciado una preocupante falta de eficiencia y operatividad. La escasez de equipos adecuados y la limitada capacidad de respuesta han retrasado las labores de rescate. Además, la ineficiencia en el proceso de entrega de los cuerpos ha sumido a las familias en una espera angustiosa, agravada por la falta de instalaciones adecuadas para el manejo de los cadáveres, lo que ha generado condiciones insalubres y un profundo desgaste emocional.
La seguridad estructural no puede quedar a discreción del sector privado. Es deber del Estado dominicano establecer, aplicar y hacer cumplir normas con rigurosidad técnica. La prevención no es un gesto simbólico; es una acción concreta que salva vidas.
Este no es un texto para señalar culpables individuales. Es una invitación urgente a la transformación institucional. Porque honrar a las víctimas no es solo recordarlas: es impedir que su historia se repita.
Que este luto colectivo se transforme en conciencia. Y que la conciencia impulse un compromiso: construir no es solo levantar paredes, es sostenerlas. Y estar preparados para responder rápida y eficazmente, cuando todo lo demás falla.



