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Más allá del azúcar en la sangre: el impacto de la diabetes en la salud visual

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El Pregonero,Santo Domingo.        – La diabetes es una condición que requiere atención constante, no solo para mantener controlados los niveles de glucosa en la sangre, sino también para prevenir complicaciones en distintas partes del organismo. Entre los órganos que pueden verse afectados se encuentran los ojos, donde los cambios asociados a esta enfermedad pueden comprometer la visión de manera progresiva, incluso sin presentar síntomas en sus primeras etapas.

 

La Dra. Mayelinne García, especialista en Retina y Vítreo del Instituto Espaillat Cabral, explica que los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos de la retina, el tejido ubicado en la parte posterior del ojo encargado de captar la luz y transmitir la información visual al cerebro. Estos cambios pueden dar lugar a la retinopatía diabética, una de las principales complicaciones oculares de la diabetes.

 

La especialista explica que esta condición puede desarrollarse tanto en personas con diabetes tipo 1 como tipo 2. Uno de sus principales desafíos es que, durante las etapas iniciales, puede avanzar sin provocar molestias ni alteraciones perceptibles en la visión. Por esta razón, conservar una buena agudeza visual no siempre significa que la retina se encuentre libre de cambios.

 

La especialista resalta que, a medida que la enfermedad progresa, los vasos sanguíneos de la retina pueden debilitarse, filtrar líquido o presentar sangrados. En algunos casos también puede desarrollarse edema macular diabético, una complicación caracterizada por la acumulación de líquido en la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central, necesaria para actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer rostros.

 

Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran la visión borrosa o fluctuante, la dificultad para distinguir detalles, la presencia de manchas oscuras o puntos flotantes y, en etapas más avanzadas, la pérdida parcial o significativa de la visión. Sin embargo, la ausencia de estos síntomas no descarta la presencia de alteraciones oculares.

 

La evaluación oftalmológica periódica desempeña un papel fundamental en la detección temprana de estas complicaciones. Mediante el examen de fondo de ojo, el especialista puede observar directamente la retina e identificar cambios que todavía no afectan la visión. Según los hallazgos, pueden indicarse estudios complementarios, como la tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite obtener imágenes detalladas de las distintas capas de la retina.

 

La Dra. García destaca que el cuidado de la salud visual debe formar parte del manejo integral de la diabetes. Mantener niveles adecuados de glucosa, presión arterial y colesterol, seguir las indicaciones médicas y acudir a las evaluaciones oftalmológicas recomendadas son medidas que contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar complicaciones o retrasar su progresión.

 

Cuando se detectan alteraciones en la retina, el tratamiento depende del tipo y la gravedad de la condición. Entre las alternativas disponibles se encuentran las inyecciones intraoculares de medicamentos, los procedimientos con láser y, en casos más avanzados, la cirugía vitreorretiniana. La elección de cada tratamiento requiere una evaluación individualizada y un seguimiento adecuado.

 

El Instituto Espaillat Cabral resalta la importancia de que las personas con diabetes incorporen los controles oftalmológicos a su rutina de cuidado médico, aun cuando no experimenten dificultades visuales. La detección oportuna y el seguimiento especializado permiten identificar complicaciones, orientar el tratamiento y contribuir a preservar la visión a largo plazo.