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Martínez Pozo: “La Cámara de Cuentas fue entregada al tigueraje por el presidente Abinader”

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Por Rosa Iris Luciano

El Pregonero, Santo Domingo – El comunicador Julio Martínez Pozo responsabilizó directamente al gobierno del presidente Luis Abinader por la crisis institucional que atraviesa la Cámara de Cuentas, y acusó al mandatario de haber entregado ese órgano de control a un grupo que, según sus palabras, “no tiene calidad para auditar a nadie”.

“La responsabilidad de haber escogido esa Cámara de Cuentas es del gobierno, y especialmente del presidente Abinader. Él fue quien se la entregó al tigueraje”, expresó Martínez Pozo en su espacio radial, en referencia al conflicto interno que sacude a la institución y que ha derivado incluso en enfrentamientos físicos entre funcionarios.

El comunicador denunció que, recientemente, el consultor jurídico y el director de recursos humanos del organismo llegaron a los puños en medio de disputas por beneficios administrativos.

“Peleando por carguitos, por vehículos, por controlar cosas, eso es lo que hay ahí, pero lo más revelador fueron los ‘elogios’ que se lanzaron entre ellos sobre su propia honorabilidad, una verdadera comedia institucional”.

Acusa al gobierno de colocar fichas ineficientes a propósito

Martínez Pozo fue más allá y sugirió que la selección de los actuales miembros de la Cámara de Cuentas habría sido intencional, con el objetivo de neutralizar la función fiscalizadora del órgano.

“Eso se hizo a propósito: poner una Cámara que no pueda auditar a nadie, porque quienes están ahí manejaron fondos públicos en la UASD con el mismo tigueraje con el que se están manejando ahora”, denunció.

El comunicador criticó además que muchos de los actuales integrantes del organismo provienen de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y que, a su juicio, no tienen credenciales para liderar procesos de auditoría, ya que tampoco habrían sido auditados en su gestión anterior.

“¿Y en manos de quién están las auditorías? En manos de gente que se insulta a gritos, que se empuja, que se acusa de todo. En manos de ellos está también el chantaje, porque una auditoría mal usada puede convertirse en una herramienta de presión”.

Martínez Pozo concluyó calificando la actual gestión de la Cámara de Cuentas como “una institución inútil, peor que nunca, y completamente desacreditada”.