Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo. – El comunicador Manuel Cruz se refirió al proyecto de ley que busca regular la libertad de expresión en la República Dominicana, resaltando la necesidad de que la normativa sea clara, justa y permita el ejercicio responsable del periodismo y la comunicación en todas sus plataformas, incluyendo redes sociales como YouTube, Facebook y Twitter.
Durante su intervención, Cruz subrayó que la sanción por violaciones a la norma debe aplicarse directamente al individuo que incurre en la falta, y no a todo el medio de comunicación.
“Si Manuel Cruz comete una imprudencia, se le abre un proceso, se le escucha y, si se demuestra que violó la norma, se le sanciona a él, no al canal ni a los demás panelistas que nada tienen que ver con eso”, explicó, en alusión a colegas como Pedro Jiménez y Nayi Chahede.
Destacó que la propuesta legislativa reconoce derechos fundamentales como el secreto profesional, lo cual representa un avance en comparación con iniciativas anteriores como la ley del DNI, que fue ampliamente criticada por supuesta censura.
Cruz también abogó por una autocrítica dentro del gremio comunicacional: “Aquí hay gente haciendo daño a la comunicación, no todo el que se para frente a un micrófono o abre una red social está capacitado ni actúa con responsabilidad”.
Sobre el contenido del proyecto, consideró que debe ser mejorado y debatido ampliamente.
“No crean en lo que yo diga, lean el proyecto, hagan sus observaciones, señálenlas, este proyecto está abierto a discusión, y el Estado tiene la obligación de escuchar todas las voces y propuestas”.
El comunicador también puntualizó que temas como la seguridad nacional, la salud pública y la integridad de las personas deben estar protegidos.
“Decir que alguien es corrupto sin prueba también es una violación, y eso no necesita de un nuevo proyecto para estar mal”.
Finalmente, reiteró que el ejercicio del periodismo y la opinión pública deben ir acompañados de responsabilidad, pruebas y ética, y que cualquier regulación debe garantizar tanto la libertad como los límites necesarios para no caer en abusos.



