Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – El comunicador Luisín Jiménez llamó la atención sobre un patrón que, según explicó, se repite en la historia del narcotráfico internacional: la caída de los grandes capos no solo ocurre por operaciones militares o inteligencia sofisticada, sino por vínculos emocionales que terminan exponiéndolos.
Jiménez citó el caso de Pablo Escobar, quien fue ubicado tras una llamada que sostuvo con su familia, en especial con su esposa, permitiendo a las autoridades rastrear su localización. Un error humano que selló el destino del que fuera uno de los criminales más poderosos del mundo.
También recordó el caso de Joaquín “El Chapo” Guzmán, cuya obsesión con la actriz Kate del Castillo facilitó su rastreo. Aunque la actriz no formaba parte de ninguna operación criminal, los mensajes intercambiados fueron claves para que las autoridades lograran ubicarlo.
Jiménez señaló que actualmente las agencias de seguridad siguen de cerca el entorno sentimental de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, enfocándose en una mujer cercana a su círculo más íntimo, lo que podría marcar un punto de inflexión en su persecución.



