Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – El comunicador Luisín Jiménez planteó que existen tres razones principales por las que una parte del electorado podría respaldar a Santiago Matías “Alofoke” en un eventual escenario electoral: como una forma de protestar contra el sistema, por indignación o porque realmente simpatizan con su figura.
Jiménez explicó que uno de esos sectores podría asumir el voto por Alofoke como una manera de “joder” al sistema político tradicional, especialmente entre personas que están cansadas o decepcionadas de las estructuras existentes.
“Déjame decirte una cosa, tú puedes apoyar a Alofoke por tres razones. La primera es pa’ joder. Para joder el sistema”.
Según Jiménez, existe un tipo de votante que, ante su descontento con la situación del país, podría utilizar su voto como una forma de expresar rechazo al sistema tradicional, incluso sin considerar que esa decisión necesariamente vaya a producir una solución inmediata.
Como segunda razón, identificó lo que calificó como un voto “de maldad”, entendido como una expresión de indignación frente a los actores políticos tradicionales y una forma de castigar electoralmente a quienes han ocupado posiciones de poder.
Ante la pregunta de Boli sobre si esto podría interpretarse como una decepción con el sistema tradicional, Jiménez respondió que se trata de “una indignación natural”.
Señaló una tercera posibilidad: las personas que respaldarían a Alofoke porque realmente les gusta, sienten afinidad con su figura y tienen la convicción de que puede representar una alternativa política.
Jiménez destacó que la capacidad de Santiago Matías para generar tanto rechazo como simpatía lo convierte en una figura con potencial para captar votos. Afirmó que, según su interpretación de encuestas que considera serias, Alofoke estaría obteniendo una cuota de respaldo que no debería ser ignorada.
“Como él atrae tanto odio, también atrae tanto. Y en las encuestas serias, serias, está marcando”.
El comunicador aclaró que no considera que Alofoke tenga necesariamente posibilidades de ganar una elección presidencial, pero sí entiende que su eventual participación podría tener suficiente peso como para influir en el resultado final.
“¿Va a ser presidente? No, yo no creo, pero para decidir la elección es sí”.



