SONDEO | Por LUIS ENCARNACIÓN PIMENTEL
Impedido Luis Abinader de ir por un tercer período presidencial, lo mejor que le podía pasar al PRM es que el cabeza y líder de la organización se proclamara y haga de árbitro en el proceso interno para escoger al candidato del 2028. Sin que se sepa qué tanto se lleven del consejo, a partir de que la brega por la candidatura entre en calor, lo primero que hizo el gobernante fue hacer un llamado a mantener la unidad. Se sabe que el riesgo de que pasiones y aspiraciones desborden y que las cosas se puedan salir de control siempre existe. Y no bien había hecho Abinader su premonitorio llamado, cuando el exsecretario general y fundador del PRM, Jesús Vásquez (Chú), ofrecía unas declaraciones poniendo en duda el posicionamiento y arraigo partidario del aspirante David Collado, provocando reacciones inmediatas de Lovatón y de Pacheco. El último, diciendo que el cónsul en Nueva York sufre de amnesia, al olvidar que David fue diputado, alcalde de la capital y ministro de Turismo eficiente desde el 2020.
Aunque por una verdad que debió guardar, a Chú se lo han querido comer vivo. Ese cruce Chú-Pacheco ha subido los ánimos en el PRM y deja al descubierto choques que eran secreto a voces entre simpatizantes de los dos grupos que más marcan en las mediciones, serias o no, de David Collado y de Carolina Mejía. Este apenas sería un primer conato en público de una candela que viene quemando por abajo en el partido oficial y que, no muy dilatado, pondrían a trabajar al cabeza del PRM y del país en su tarea de árbitro de la organización, por lo menos con un llamado firme al orden.
Pero no solo han madrugado los aspirantes internos del PRM, todos funcionarios públicos, sino que se viene observando marcados esfuerzos mediáticos (?) por apuntalar a las claras al ministro Collado, al PLD para vender la idea de una segunda vuelta, y de querer bajar a Leonel de lo que dice la percepción y con respecto a su hijo Omar. También, de proyectar que el presidente está bien, aunque el gobierno ande mal.
En efecto, encuestadores de factura reciente no se ruborizan con la oferta de supuestos números y datos que, a simple vista, chocan con la inteligencia del más simple de los mortales. Justamente, para evitar daños con datos alegres fue que la JCE quiso prohibir la publicación de encuestas fuera del período de campaña, pero no pudo con el peso de la jauría mediática que le fue encima. Encar-medios@hotmail.com



