Ser padres en estos tiempos es un reto y no cualquiera, nunca antes fue tan difícil guiar como en la actualidad, el acceso a internet les da a nuestros niños la oportunidad de accesar a información de todo tipo, que.no necesariamente son adecuadas para su edad, les ofrece libertades que lucen dulces para un cerebro inmaduro, la híper sexualización los lleva a la sexualidad temprana y ahora se le suma el detalle de que incluso se ha bombardeado de tal manera que los niños quieren experimentar y viven una suerte de sexualidad fluida, lo que conlleva retos nuevos, sumémosle el bullying, los radicalismos y tenemos bombas en nuestros hogares y lo peor es que la mayoría de los padres no cuentan con las herramientas para navegar en este complejo mundo donde los niños son expuestos a temas políticos, sociales y sexuales muy por encima de su media de edad física y emocional.
En los últimos meses hemos visto casos horrorosos: niños golpeados por compañeros con sadismo, niñas navajeándose por hombres, niños suicidándose empujados por acoso vía redes sociales o por acoso escolar por la sexualidad de las víctimas, a esto sumémosle una tasa de paternidad temprana escandalosa, adicción a las redes sociales, las agresiones sexuales por parte de familiares que antaño era la red de apoyo, violencia intrafamiliar, los ninis etc., y la paternidad ya no resulta tan halagüeña y exige más responsabilidad y hasta estudio por parte de los padres, para saber cómo enfrentar estos fenómenos, esta nueva realidad a las que nos enfrentamos y los organismos estatales llamados a ayudar lucen sobrepasados en sus capacidades.
Todavía estamos a tiempo, pero para eso se necesita que cada familia dominicana haga una introspección seria, abriéndose a estas realidades, si quiere contar si quiera com una oportunidad de ayudar a los suyos, de lo contrario por bien que crea que lo esté haciendo, no podrá reconocer las señales y mañana podría recibir una sorpresa de las que nadie quiere recibir.



