Los mismos que convirtieron la corrupción en modelo de gestión, ahora posan de fiscales morales. Los que normalizaron los “intocables”, los expedientes engavetados y el “eso se cae solo”, hoy descubrieron la ética de golpe. Milagros de la oposición.
Que no se confundan: si hay corrupción, que se investigue y se castigue, caiga quien caiga. Pero que vengan precisamente quienes blindaron a Víctor Díaz Rúa, a Félix Bautista, Alexis Medina, Maxi Montilla y demás multimillonarios que no tienen cómo justificar su riqueza, a medio país a dar lecciones de transparencia, eso no es indignación: es amnesia selectiva.
Criticar al PRM no los convierte en santos. Señalar a SeNaSa no borra su historial.
Y hablar de moral pública sin asumir su pasado es relajo político del bueno.
Así que, con todo respeto… menos teatro y más memoria. Porque cuando los responsables de ayer se disfrazan de jueces hoy, el país no avanza: se entretiene.



