Editorial

Los herederos de Trujillo y el descaro de reclamar lo robado

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@abrilpenaabreu

Se necesita un nivel de descaro muy especial para reclamar como herencia legítima unos fondos provenientes de una dictadura y que la justicia determinó que fueron sustraídos del erario.

Los descendientes de Trujillo no son responsables de los crímenes cometidos por él, pero tampoco pueden pretender ignorar el origen de la fortuna que les permitió vivir rodeados de privilegios y comodidades. Una cosa es no heredar la culpa y otra muy distinta querer heredar intacto el dinero obtenido mediante el despojo, la persecución y la sangre.

Dichosos deberían sentirse de haber podido preservar buena parte de su patrimonio y su intimidad. Las familias de cientos de víctimas de Trujillo no recibieron esa benevolencia. El dictador no solo asesinaba: también confiscaba propiedades, destruía patrimonios y se apropiaba de los recursos de quienes perseguía, a esos descendientes nadie les devolvió lo perdido, ni les reconoció intereses acumulados durante más de siete décadas.

No se trata de castigar a los hijos por los pecados del padre, se trata de entender que nadie tiene derecho moral ni jurídico a reclamar como suyo aquello que fue robado al pueblo dominicano, que se den por bien pagados.