A veces calladitos nos vemos más bonitos, si algo ha caracterizado esta administración es su incapacidad comunicacional, con contadas excepciones, los funcionarios que han estado en el ojo del huracán no han sabido manejar sus crisis, sufren de exceso de protagonismo y no pueden ver un micrófono sin sentir la necesidad de usarlo.
En estos tiempos, un buen equipo de Relaciones Públicas es imprescindible, cualquier problema menor, escala rápidamente y se convierte en una crisis capaz no solo hacerlos saltar del cargo, si no, de hacerle verdadero daño al gobierno que dicen representar y ya en la recta final esto es fatal, pero nada se logra con tener estos equipos si no les hacen casos, que es lo que sucede en la mayoría de las veces, creen que están en campaña aún y que lo que les funcionaba en aquel entonces les sigue funcionando, olvidándose que ahora los oficialistas son ellos y que tras 3 años de gobierno la manida excusa de que es culpa de gestiones anteriores ya está un poco desgastada, sobretodo tomando en cuenta que fueron escogidos precisamente para que las cosas cambiaran.
La gente espera cambios, acciones, logros crearon expectativas, sin saber muy bien el tamaño de lo que iban a enfrentar y como el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo, ahora el problema es demasiado viejo y difícil de enfrentar, la diferencia es que antes decían que era solo falta gestión e incapacidad, pero parece que una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín.
Pero, el antiguo comunicador y doctor parece tener suerte, después de todo la siempre confiable farándula y el proverbial olvido de los dominicanos le apagaron el sonido en tiempo récord, en par de meses más explota otro, porque a lo que no se le pone coto, vuelve y sucede, lástima que lo que está en juego son vidas y no solo votos.
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