La prensa y la opinión pública parecen estar perdiendo poder, hasta hace poco caer en desgracia a menudo en las redes o ser investigado por Nuria Piera y Alicia Orta, era la forma más expédita de salir del reino de los cielos.
No se equivoquen ningún gobierno, deberían gobernar en base a las emociones siempre cambiantes de las redes sociales, si algo ha demostrado todos los escándalos en que se ha visto Facebook desde la elección de Donald Trump hasta la fecha, es que un buen manejo de la big data puede hacer que hasta Satán parezca un dulce angelito y cualquiera con dos pesos sabiéndolo usar, puede crear una opinión pública adversa.
Pero eso es una cosa y otra muy distinta, es que algunos funcionarios e instituciones no salgan del escándalo o por malos manejos o por el deterioro visible a ojos vistas de los servicios que ofrecen, y que el gobierno central haga mutis al respecto, deja mucho que pensar.
Los apagones sin cesar, los escándalos en Inabie con suicidio incluido, el Inposdom, la Mescyt, son algunas de las instituciones que una y otra vez son tendencia, con reportajes y denuncias de todo tipo, y el gobierno del cambio que tan raudo fue con Kimberly Taveras, la Gobernadora de Samaná o con Leonardo Faña, se hace el sordo.
¿Qué sectores representan esos funcionarios que parecen ser más intocables que la jefa de campaña de la juventud del PRM y una de las cabezas del sector agropecuario?
No se sabe, pero parece que la justicia independiente, no lo es tanto, o hicieron con ellos, aquello de para muestra un botón, para que los incautos se crean el cuento de que persiguen incluso a los suyos.
Mientras parece que Adán Peguero forzó mucho el mingo y le llegó su cuarto de hora, parece que no le reza al mismo santo que otros con más suerte que él, quien sabe, tal vez como Lisandro Macarrulla, no pase del susto.
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