Al parecer una cosa es con guitarra y otra con violín, el Tío Sam nos exige «amablemente» que ayudemos a haitianos y descendientes haitianos, cosa que dicho sea de paso ya hacemos sin que nadie tenga que venir a decírnoslo, pero es chistoso viniendo de ellos, cuando medio planeta vió las imágenes dantescas dónde les arreaban cómo si de ganado se tratase.
Un país emisor de migrantes cómo el nuestro está obligado a respetar los derechos humanos, eso no significa que seamos los tontos útiles que al parecer quiere la comunidad internacional que seamos, los dominicanos nos hemos vuelto ciudadanos de segunda al no tener acceso a una cama en un hospital o un pupitre en un plantel escolar ante la ocupación de indocumentados, que vienen a recibir aquí y de gratis lo que todos pagamos con nuestros impuestos y que se les niega en su propia nación.
Si USA, Canadá, México, Francia no pueden aceptarlos, ¿porqué quieren que nosotros lo hagamos? la situación de Haití afecta a toda la región ahora, a RD le ha afectado desde el momento mismo que las devastaciones de Osorio abrieron las puertas al nacimiento de esa nación, lo mucho hasta Dios lo ve y están jugando peligrosamente con la generosidad y la paciencia del pueblo dominicano. Nadie está obligado a lo imposible y el Tío Sam debiera de saber que la pava no pone dónde ponía y que su rol colonialista ya está desfasado.
Esperemos que el gobierno dominicano entienda que tiene que hilar muy fino que ningún dominicano está dispuesto a aceptar naringoneo en ese tema y que hay «aportes» que salen demasiado caro.
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