Por Juan Pascual
Me gusta mucho citar a Don Juan Manuel de Prada cuando dice: “Hay que ir a la raíz de las cosas”, y es que yendo a la raíz de las cosas podemos acercarnos más a su realidad, a su esencia.
En este pequeño ejercicio, que da para todo un abordaje filosófico, sirvan las siguientes palabras como una aproximación conceptual sobre “Lo Técnico, como valor”.
La palabra Valor proviene del latín Valere, que significa “ser fuerte”. Lleva el sufijo –or que indica efecto o resultado (etimilogias.dechile.net). Si situamos la Tecnicidad en el campo de lo axiológico, y lo sometemos a una prueba (como una especie de prueba acida) para ver si cumple con las principales características de lo que se considera un valor, lo Técnico debe seguir estas cualidades:
-Polaridad: esta característica se refiere a lo que se contrapone al valor, en el caso de lo técnico, lo inexperto, o simplemente lo no técnico.
-Gradación: esta cualidad del valor refiere a la intensidad o fuerza de un valor, valga la redundancia. En el mundo laboral, señalar a una persona como un técnico, es muchas veces sinónimo de credibilidad, y por ende suma al punto de que genera confianza.
-Infinitud: según Enrique Gervilla Castillo, autor de un Modelo Axiológico de Educación Integral, “el ser humano siempre va a aspirar a más”.
La preparación, y sobre todo la especialización en un profesional siempre será un valor agregado, que le sumará a él como persona, a la institución a la que pertenezca, o simplemente a la sociedad. No es lo mismo vender IPHONE que vender plátanos, y cuando se pone en ese plano: ¿Cuántos plátanos hay que vender para comprar un IPHONE?
Recuerdo cuando estaba aún en el bachillerato, que surgió un pequeño debate sobre los títulos, qué si un licenciado o un doctor, que sí maestría o licenciatura. etc.
Una de nuestras profesoras, que era del área de administración tributaria, detuvo lo que estaba haciendo (corrigiendo trabajos), nos miró a todos, y luego nos dijo: en la sociedad, o mejor dicho en el mundo actual, hay muchas personas con títulos, pero el hecho de que tengan un título o varios títulos, no implica que sean profesionales; y ser profesionales, debe ser la meta de ustedes que, en un futuro, serán técnicos, licenciados, doctores, etc. La lección nunca la he olvidado, la mantengo latente, porque esas palabras tienen un gran peso, a diario vemos muchas personas con “educación superior” que tienen el título, sí, pero, sin embargo, el trabajo que prestan deja mucho que desear, al punto de que incurren en negligencia.
Volviendo al punto inicial, el filósofo existencialista Martin Heidegger, hurgando sobre la raíz de técnico (téchne), nos dice: téchne no sólo es nombre para el hacer y el saber hacer del obrero manual sino también para el arte, en el sentido elevado, y para las bellas artes.
La téchne pertenece al traer-ahí-delante, a la póiesis; es algo poiético. En este mundo postmoderno, este valor es aún más preciado, y cada vez más adquiere mayor poder, sobre todo en el mundo financiero. Ahora bien, adoptar este valor, es asumir una cultura, una manera de pensar y ver la realidad; en la que el conocimiento genera ese “traer.ahí-delante” al que se refiere Heidegger, y a la vez se convierte en un activo inmaterial de gran valía para las instituciones que son abanderadas de dicho valor.



