Lo sucedido en el Aeropuerto de Punta Cana con la pasajera que le fue colocada droga, es peligroso, sobre todo porque es el segundo escándalo en menos de un mes, poco importa que el mismo aeropuerto diese la voz de alarma y gracias a eso hoy la imputada, porque después de todo sigue presa, salga en libertad más temprano que tarde, lo cierto es que está pasando por un trago bien amargo y que ameritará ser resarcida en su momento.
El problema aquí es que aparentemente los pasajeros son presos de confianza de las aerolíneas y los aeropuertos, sus equipajes son manipulados y se les puede sustraer o colocar cualquier cosa y nadie es responsable y se pasan la pelota entre los involucrados y finalmente el pasajero no tiene a quien reclamar o como en este caso termina preso y mal preso.
Tampoco puede reclamar cuando suspenden vuelos, hacen perder horas o incluso otros vuelos sin que nadie se haga responsable del tiempo perdido, la lista es larga aunque esos daños ocasionado no sean tan graves como los que esa usuaria hoy está viviendo, pero lo cierto es que las quejas tienen tiempo y como ya es costumbre en nuestra media isla hasta que el ladrón no se mete no ponemos candado.
Un país turístico dónde los pasajeros no se sientan seguros en sus aeropuertos tiene problemas y grave. Mientras tanto, la pasajera sigue presa. ¿Quién se hará responsable de los daños?.
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