Por Kelvin Ortiz Faña
La primera dama de la República Dominicana a partir del 16 de agosto, doña Raquel Arbaje, ha dejado evidenciado sus aspiraciones políticas para el futuro. Ya lo había dicho en un artículo publicado hace unos dos meses.
Desde el 2016, Arbaje fue pieza clave en la campaña política de su esposo, Luis Abinader. Su dos principales objetivos, fueron, que su esposo llegara a la Presidencia de la República y ella ir construyendo un liderazgo político. Debo decirlo, que ha logrado ambos.
El trabajo político de esta campaña de Raquel Arbaje, fue más efectivo y mejor planificado que de la próxima vicepresidenta, su tocaya, Raquel Peña. Ella trasmite confianza, liderazgo, solidaridad y don de servicio. Su crecimiento político es digno de analizar.
Arbaje lo había dicho durante el proceso electoral, pero los ataques de los peledeístas fue tan agresivo, que dejó de decir públicamente que no quería despacho de primera dama. Eso es correcto, ella no puede manejar dinero, porque no fue electa por el pueblo para eso, pero eso no la hace más o menos corrupta. ¿Qué funcionario se atreve negar una solicitud de la esposa del Presidente?
Por ejemplo, Margarita Cedeño, tomó los recursos de primera dama para crear su perfil político para llegar hasta donde está. Sin embargo, Doña Cándida Montilla, esposa del señor presidente Danilo Medina, nunca ha utilizado esos recursos para vender su imagen. Nadie la ve en temas políticos y ha hecho su trabajo sin buscar protagonismo.
Lo de Raquel Arbaje es puro populismo político y barato. Su objetivo ahora, es fortalecerse políticamente, con medidas austeras para la sociedad, para cuando Luis Abinader termine, iniciar ella. Es cuanto.
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