Inició la Navidad y con ella llega la época, se supone que de compartir con familia y amigos, de hacer revisión del año que terminó y planificar el año que está por llegar.
Para los cristianos, mayoría en República Dominicana, también es el nacimiento del hijo de Dios, así que es tiempo dedicado al Señor y en sentido general, es un mes lleno de magia que nos regresa a la mayoría a tiempos felices y dónde los sueños se hacen realidad.
Esto es lo que debería ser, pero esta época de celebrar se convierte también en época de excesos, francachela, comilonas, bebedera hasta colapsar y una gastadera sin fin que compromete el sueldo del primer trimestre del año, que por algo se le dice la cuesta de enero.
Hacemos un llamado al comedimiento, a disfrutar, pero con responsabilidad, no convirtamos para nuestras familias este mes en un triste recuerdo, ni comprometamos el presupuesto familiar con gastos innecesarios, después de todo, si está con los suyos, disfruta de salud y tiene con que cubrir, así sea lo básico, lo tiene todo.
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