El Pregonero, Santo Domingo. El expresidente Leonel Fernández, manifestó que en las elecciones del primarias abiertas, “La Fuerza del Pueblo” venció el Estado.
Aquí el fragmento de su discurso:
Luego han venido las elecciones primarias abiertas del PLD, celebradas el pasado 6 de octubre. Esas elecciones constituyen una mancha y una vergüenza en la historia del PLD. Se emplearon todas las maniobras malígnas concebibles hasta llegar a convertirlas en lo que realmente son: el primer matadero electoral automatizado del siglo XXI.
A pesar de haberse hecho uso, en forma grosera, demiles de millones de pesos, de alzarse con todo el peso institucional del Estado, de contar con el involucramiento activo de ministros, gobernadores, directores departamentales, alcaldes y militares, la Fuerza del Pueblo salió triunfante.
La Fuerza del Pueblo venció al Estado. Demostró que a pesar de todas las adversidades y vicisitudes, es hoy, por sí misma, una fuerza política respetable, con peso específico en la República Dominicana.
Las fuerzas gubernamentales ni vencieron ni convencieron; y para intentar imponerse, sus miles de millones de pesos invertidos resultaron insuficientes, pues tuvieron que recurrir, en adición, a la realización de un fraude electoral.
Ese fraude estuvo programado para entrar en funcionamiento desde las primeras informaciones transmitidas sobre resultados de los cómputos, pero se aceleró e intensificó cuando con el 90 por ciento de las mesas computadas, la tendencia nos proyectaba como ganador.
Fue ahí, precisamente, cuando a partir de las 6:30 p.m. sólo faltando por computar el 10 por ciento de las mesas o 200 mil votos, sobre el millón 600 mil que ya se habían computado, que se produjo el fenómeno que ha dejado a destacados especialistas de la ciencia de la data y de las estadísticas en estado de desconcierto y de perplejidad.
Nunca habían visto un hecho semejante. Aseguran que lo que se produjo fue por una de dos razones: por milagro o por fraude.
Sostienen que lo acontecido en esa recta final de los cómputos fue algo inusual, que no parece responder a una causa natural.
Esto último está dicho en lenguaje muy diplomático. En realidad, lo que se ha querido hacer significar es que lo ocurrido está más allá de la capacidad humana.
Digámoslo claro. Ni con el fraude que habían montado nos ganaban. A las 6:30 p.m. entraron en pánico. Pisaron el acelerador y dejaron la huella del crimen.
Manteniendo mesas abiertas hasta la 1:45 de la mañana del día siguiente a las votaciones, lograron que en las distantes provincias del Sur votara el 70 por ciento de los electores, cuando el promedio nacional sólo alcanzó el 25 por ciento.
¡Que barbaros! ¡Qué crimen contra el pueblo y la democracia!



