Por José Alberto Blanco
La Línea Noroeste vivió este fin de semana una intensa jornada política marcada por la presencia del expresidente Leonel Fernández, quien encabezó actos de juramentación en Montecristi, Dajabón, Santiago Rodríguez y Valverde.
Las actividades congregaron a exalcaldes, exgobernadores, exdiputados y dirigentes provenientes del PRM, PLD y otras organizaciones, que decidieron integrarse a la Fuerza del Pueblo.
En Montecristi, se sumó Viade Escarfuller, expresidente del PRM en Los Bateyes. En Dajabón, los exalcaldes Mártir Antonio Cabrera y José María Cabrera, junto a Ezequiel Baldemiro Cabrera Contreras, oficializaron su paso a la organización verde.
En Sabaneta, Santiago Rodríguez, juraron Andrés Ludo Génere, exgobernador, y los excandidatos al Senado Víctor Gómez y Jorge Estévez, además de Elvis Lamí, dirigente de Justicia Social.
Finalmente, en Mao, Valverde, se destacó la incorporación de la exdiputada Dolores Emilia Fermín Beltrán de Durán (Loly Fermín), el exalcalde Alberto Polanco (PRM), el exmiembro del comité central del PLD y expresidente municipal Juan Ramón Durán y el empresario Junior Rafael Núñez Reynoso.
Los actos, que desbordaron la capacidad de los recintos, fueron acompañados de reuniones con representantes de los sectores productivos de la región, productores agrícolas, comerciantes y líderes comunitarios, en lo que Fernández denominó una “agenda de consultas” para construir el programa de gobierno de la Fuerza del Pueblo rumbo a 2028.
“El pueblo vuelve a llamar al León”, expresó Loly Fermín, en medio de vítores y aplausos.
La magnitud de estas juramentaciones reflejan un reacomodo del mapa político en la región noroeste, tradicionalmente disputada por el oficialismo y el PLD. La Fuerza del Pueblo busca consolidar su presencia territorial y proyectar a Fernández como figura central en el debate nacional.
El simbolismo de Mao, donde cientos quedaron fuera del recinto, evidencia un entusiasmo que podría traducirse en capital político de cara al futuro.
Lo acontecido en Mao no fue un simple acto de juramentación, sino un evento político de alcance regional, que desbordó expectativas y dejó claro que la Línea Noroeste se ha convertido en un bastión estratégico para la Fuerza del Pueblo. El eco de este encuentro se proyecta más allá de Valverde, marcando un nuevo capítulo en la dinámica política del país.



