Las medidas tomadas por el presidente Luis Abinader podrán parecer duras, pero eran largamente esperadas por la población y el deber de cualquier presidente es responder a sus ciudadanos, no a la comunidad internacional.
Hablemos de soberanía esa palabrita que significa que este es nuestro territorio y que el mismo es libre e independiente y que tenemos derecho a poner nuestras reglas respetando claro las leyes en materia de derechos humanos, sin embargo, medio planeta a veces se le olvida y nos quieren imponer su parecer.
¿Acaso alguién obligó a USA a aceptar los miles de personas que fueron a sus puertas a exigir entrada? ¿Y con los niños muertos y separados de sus padres en el «manejo» que le dieron a esa situacion que se hizo? ¿Acaso cayeron en una de esas odiosas listas que les encanta hacer sobre racismo y abusos? ¿No, verdad?, pero y Canadá ellos hicieron «campamentos» precisamente para los haitianos ¡ ay! Si nosotros hiciésemos algo parecido. Ahora todos se hartaron y están deportando masivamente, porque lo mucho hasta Dios los ve.¡ Ahh!, pero ellos sí pueden, porque están ejerciendo su soberanía por odioso que sea hacerlo.
Ahora a nosotros por fin nos llegó el momento de hacerlo, y no es por diversión, ni por gusto, después de todo la mano de obra haitiana es importante en algunos renglones y son nuestro segundo socio comercial, pero resulta que perdieron el control de su territorio, los delincuentes prácticamente los gobiernan, y como es lógico la gente querrá ir a donde hay comida y seguridad, ¿es lógico? ¿Si, es posible? no, nadie se va a quitar la comida de la boca y pasar hambre para dárselo al vecino, es duro decirlo pero esa es la realidad que gracias a la pandemia estamos viviendo, ya no nos es posible seguir costeando sus atenciones médicas (30% presupuesto salud), pero eso es lo de menos, es un tema de seguridad nacional, porque un país que carece de todo a algún lado irá a buscarlo y cuando solo tienes que cruzar una línea imaginaria para llegar al oasis, será muy fácil para las más de 200 bandas existentes en Haití no querer suplirse de este lado.
Es tan sencillo como eso, ellos están al borde de la guerra civil y nosotros no tenemos vela en ese entierro, ni podemos arriesgarnos a que el desorden llegue a nuestra casa, siempre hemos sido solidarios hasta la estupidez teniendo en cuenta que su clase gobernante nunca parece estar satisfecha, chupan como sangüijuelas a su gente y a nosotros, a todo mundo, pero no parecen llenarse nunca, el mundo siempre parece deberles algo, pero en esta ocasión sencillamente es imposible, no se trata de racismo, ni de nacionalismo rancio, es sobrevivencia pura y simple, y primero está Dios que su santo.
Con respecto a Haití no hay política ni religión que valga, no somos blancos, ni rojos, ni morados, etc. Somos dominicanos y Luis Abinader es nuestro presidente y lo que haga para mantener nuestra seguridad está bien hecho y debe ser apoyado de manera irrestricta, hagamos campaña con otras cosas, que dicho sea de paso, municiones no faltan.
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