Hugo Beras tomó una decisión arriesgada y que el tiempo dará la razón, si fue correcta o incorrecta. En medio de este proceso electoral, no se puede evaluar el daño y tampoco predecir su futuro.
Ayer, en el acto de apoyo a Carolina Mejía, lloró varias veces, de alegría y emoción no fue, el momento no lo ameritaba, quizás fue por el remordimiento de su decisión o por la traición que le hicieron, nadie sabe, pero lloró y eso bastó para que la candidata también se fuera en lágrimas.
La suerte está echada. El PLD cambió a Hugo por 37 regidores, el 16 se sabrá quien tiene la razón, mientras tanto, la fiesta sigue.



