Opinión

Las Crisis Migratorias y la Defensa de la Vida

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Por: Luis Fernández

 

Para los que conocen el tema migratorio no es un secreto que las buenas prácticas y una correcta y bien gestionada gobernanza migratoria, pueden ser un motor de progreso para construir sociedades más seguras, economías más dinámicas y comunidades más cohesionadas, donde se amplían las oportunidades para las personas y se libera el potencial de la migración.  

 

Es por esto por lo que las sociedades que permiten o toleran los maltratos y los abusos contra los migrantes, tienen serias consecuencias como el aumento de las tensiones sociales, los discursos de odio, la xenofobia y los conflictos internos, además de deterioro de su imagen internacional, por cuestionamientos por violaciones a los derechos humanos que son un irrespeto al estado de derecho.

 

Hago estos señalamientos a propósito del mensaje pastoral e institucional del papa León XIV en su visita a España, quien centró una gran parte de sus palabras exigiendo el respeto a los derechos humanos, el derecho internacional y la creación de vías seguras para los refugiados, repudiando las leyes que criminalizan a los migrantes y denunciando las «medidas inhumanas» que los tratan como desechos.

 

La histórica y primera   Intervención de un papa ante las cortes generales de España, reivindica la paz, el derecho internacional y la memoria histórica, afirmando que, “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”.

El Pontífice ha señalado que “el trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional”. explicando que es un problema que, “rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica”. “La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”.

Leon XIV afirmó que,“La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos”, “el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad” y solicitar que se refuerce “el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral”.

 

El establecimiento y la aplicación de las leyes migratorias que es soberano de cada país, deben hacerse siempre respetando la dignidad humana, el debido proceso y los derechos fundamentales de todas las personas, incluyendo las más vulnerables, evitando generalizaciones, estigmatizaciones o expresiones que fomenten el odio y se conviertan en un riesgo para la convivencia social.

 

La migración internacional ofrece muchos beneficios, pero también tiene retos y dificultades. Comprender y gestionarlos adecuadamente en las Américas y en el mundo es esencial para aprovechar sus oportunidades, una sociedad democrática puede discutir con firmeza, temas migratorios, seguridad y soberanía nacional sin recurrir a discursos que degraden la dignidad humana.

 

En el mundo actual existen en estos momentos varios focos importantes de crisis migratorias, Sudan el mayor desplazamiento del mundo, Ucrania, Myanmar, Venezuela, Sahel Africano, Colombia, Haití, desplazamientos debidos a los conflictos, la inseguridad, pobreza, persecución, guerras y falta de oportunidades, que constituyen desafíos para la gobernabilidad global.

 

Uno de los principales desafíos humanitarios del mundo hoy, es el de asegurar un sistema que favorezca que los más de 117 millones de personas desplazadas por la fuerza, según cifras del ACNUR, ocurra de manera segura, ordenada y regular, un paso ineludible para garantizar a las personas en movilidad el acceso a derechos y servicios, una acogida segura y posibilidades reales de integración.

 

Esta cifra sin precedentes de desplazamientos humanos forzados, refleja la magnitud de las crisis humanitarias que padece la humanidad en estos tiempos difíciles y complejos que vivimos,los que necesitan políticas que impulsen la paz mundial, superen las desigualdades económicas y los efectos de las crisis climáticas, de modo que se creen espacios de protección de la dignidad humana.

 

La defensa y protección  de la vida e integridad física de los migrantes es un principio fundamental de los derechos humanos y del derecho internacional, que ha sido asumido tanto por el anterior papa Francisco , como por el actual papa leon XIV, quienes siempre han insistido en la necesidad de proteger a los migrantes, ya que la migración siempre debe abordarse desde la perspectiva de la dignidad humana,la justicia y la fraternidad entre los pueblos.