Las amenazas en contra la vida del ministro de Educación, Ángel Hernández deben ser respondidas con contundencia por parte del Estado dominicano, no podemos permitir que nuestros funcionarios sean presos de grupos enquistados en la sociedad y que no puedan ejercer sus funciones a cabalidad por miedo a que el afectar esos intereses, sus vidas estén riesgo.
Vivimos en un Estado de derecho, no en la época de Concho primo, aunque algunos se empeñen en creerlo y traten de mantener el desorden, que caiga quien tenga que caer, pero el sector educación es uno que al parecer habrá que remenear para limpiarlo y que por fin empecemos a hacer avances significativos, porque no es posible que por unos pocos algo que es de ingente importancia para nuestra sociedad como es la educación siga empantanado.
Esperemos que no suceda lo de siempre que se quede así, que sería el menor de los males, el mayor ya lo vimos en Medio Ambiente y es algo que nadie quiere volver a ver.
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