La voracidad de ciertos sectores no les permite entender cuando les llega el momento de hacer un alto antes de perder lo más por lo menos, y tal parece ser el caso de las aseguradoras de salud y el costo de la ambición de ellos y de la apatía del sector legislativo y del ejecutivo, la están pagando los pacientes, como siempre.
La ley de Seguridad Social era una ley que buscaba garantizar cuido del nacimiento a la muerte, sin embargo y como parece ser costumbre del legislador dominicano, dejó resquicios para que el sector intermediario tuviese más poder que el proveedor (los médicos) y el receptor (los pacientes) e incluso más poder que el supervisor que en este caso es el Estado, el poder ha crecido tanto que a pesar de que la ley exige una revisión periódica de medicamentos y procedimientos se pasaron años torpedeando esas reuniones como resultado existe un catálogo obsoleto de medicamentos y procedimientos, adicional a esto pagan lo que se les da la gana a los médicos y aprueban lo que quieren cuando quieren, como resultado una serie de especialidades han quedado fuera y los pacientes terminan pagando prácticamente ellos el servicio que se supone tienen cubierto y claro está, el muerto y el enojo lo reciben los médicos puesto que ellos estudiaron para vivir de su carrera no para hacer de madre de Teresa de Calcuta, aunque resulte cruel decirlo y la gente sencillamente lo paga con el que está más cercano que son los médicos.
Ellos han tomado el toro por los cuernos buscando la forma de forzar el brazo del poder, negándose a aceptar seguros, aún así el poder legislativo no parece captar la señal de que a ellos les corresponde empezar a revisar sus desatinos, el poder ejecutivo también ha sido lento en sentar a ambos sectores en una mesa, y claro está, los usuarios o sea nosotros somos los pendejos que pagan a uno y a otro para no recibir absolutamente nada .
elpregonerord@gmail.com



